América Latina: Cifras alentadoras, pero aún falta avanzar mucho en el camino hacia la paridad

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Lima, 8 de marzo del 2013

El 2012 culminó con un panorama favorable para la presidenta brasilera Dilma Rousseff, quien concluyó su segundo año de gobierno con un 62% de aprobación y, según todo indica, será la candidata del Partido de los Trabajadores para un segundo mandato en las elecciones del próximo año. Por otro lado, Lilian Soto es la candidata del partido Kuña Pyrendá en las elecciones presidenciales que se llevarán a cabo este año en el Paraguay. Es la primera vez en la región que un movimiento político presenta una fórmula presidencial conformada solo por mujeres y cuya lista parlamentaria es mayoritariamente femenina.

En Chile, aunque todavía no se ha hecho oficial, posiblemente participará en la contienda electoral presidencial Michelle Bachelet, la expresidenta que cuenta con un 54% de la intención de voto, según las encuestas.

Mirando las cifras en perspectiva paritaria: más mujeres en el Ejecutivo y en los parlamentos

Si observamos la presencia de mujeres como ministras de Estado, vemos un incremento del promedio regional, que ha pasado del 24,6% en el 2012 al 28,1% en el 2013. Así, tenemos países en los que hay avances notables, como es el caso de Nicaragua, donde hay más mujeres ministras que hombres: 6 mujeres versus 5 hombres; el Ecuador, donde el porcentaje de mujeres ministras supera el 40%; y cuatro países donde el porcentaje de ministras supera el 35%. Sin embargo, la otra cara de la moneda nos muestra que en 6 países latinoamericanos, el porcentaje de las mujeres ministras no supera el 20%. Los casos más alarmantes son El Salvador, donde de los 13 ministerios que existen, solo uno es presidido por una mujer; Uruguay, con 2 ministras sobre 13; y México, con 3 ministras sobre 16.

De las 93 ministras, el 26% se encuentran en carteras vinculadas a los sectores Salud, Educación, Cultura y Deporte; el 15%, en sectores productivos; el 12%, en órganos de apoyo a la gestión de gobierno; y el 11%, en el sector de Desarrollo Social. Actualmente, solo 2 ministras —en Ecuador y Costa Rica— se encuentran a cargo del sector Economía y Finanzas.

A nivel parlamentario, el promedio regional de mujeres también se ha incrementado respecto al año pasado. Las cifras han pasado del 21,4% al 24,0% en Cámara Alta y del 20,4% al 22,3% en Cámara Baja-Única. A pesar de ello, la paridad en los parlamentos es todavía lejana, ya que, en promedio, solo una de cada cinco parlamentarios es mujer. A su vez, el promedio regional esconde notables diferencias, pues mientras en algunos países —como Argentina, Costa Rica, Ecuador, México y Nicaragua— las mujeres ubicadas en la Cámara Baja superan el 30%, en otros —como Brasil, Panamá, Paraguay y Uruguay— representan el 12% o menos, como se observa en el siguiente cuadro.

Balance del año 2012: reformas y procesos alentadores

En el 2012, dos países latinoamericanos tuvieron elecciones parlamentarias: México y El Salvador. En ambas elecciones, los resultados fueron bastante favorables para las mujeres: en México, la presencia de mujeres en ambas cámaras se incrementó en 10 puntos con relación al Parlamento anterior; y en El Salvador, el porcentaje de mujeres congresistas pasó del 19,0% al 26,2% tras las últimas elecciones.

En el caso mexicano, es importante destacar que, en el 2011, el Tribunal Electoral emitió una sentencia que estableció mecanismos para el efectivo cumplimiento del principio de equidad en las elecciones federales. Considerando que en este país el sistema electoral es mixto —es decir, unos escaños se eligen por representación proporcional y otros por mayoría relativa—, el Tribunal definió que para las candidaturas de mayoría relativa, el partido o coalición debe presentar como mínimo el 40% de candidatos de un mismo sexo, tanto para la Cámara Baja como para la Cámara Alta. En el caso de las listas de representación proporcional, en cada cinco lugares se deberán presentar por lo menos dos candidaturas de personas de distinto sexo, de manera alternada. Finalmente, la sentencia contempla que la fórmula completa —propietario y suplente— que conforma la cuota debe estar integrada por candidatos o candidatas del mismo sexo. De esta manera, se protege el porcentaje mínimo de la cuota en caso de renuncia de los o las titulares, pero no se restringe que, para el caso del resto de las fórmulas de candidaturas, puedan existir más mujeres suplentes. Esta disposición se aprobó para evitar lo que en México se denomina «las Juanitas»; esto es, colocar a mujeres en las listas para cumplir con la cuota y, una vez electas, obligarlas a renunciar a su cargo para ser reemplazadas por suplentes varones. Con esta figura, en el 2009, ocho diputadas federales pidieron licencia pocos meses después de haber iniciado su mandato y fueron reemplazadas por suplentes hombres. La sentencia del Tribunal tuvo efectos vinculantes para las elecciones del 2012, condición que generó un incremento importante en el porcentaje de mujeres electas.

Por otro lado, Honduras aprobó, en el 2012, una reforma electoral que incrementa la cuota femenina a 40% en las listas, aunque el impacto puede ser algo limitado por el sistema de listas abiertas. Asimismo, la disposición indica que este porcentaje será elevado al 50% a partir del año 2016.

En El Salvador, en febrero de este año, el Congreso de la República aprobó la Ley de Partidos Políticos, en la que se establece la cuota de género para las listas electorales. Esta medida es de carácter temporal y solo tendrá vigencia para las próximas cinco elecciones de diputados y diputadas, Asamblea Legislativa y concejos municipales, y cuatro elecciones del Parlamento Centroamericano, a partir de la vigencia de esta ley. Es importante mencionar que esta norma aún está pendiente de aprobación por el Ejecutivo.

Finalmente, un reto pendiente es revolucionar la forma de «hacer política» en sociedades tan patriarcales como lo son muchas de las latinoamericanas, ya que es evidente que la cultura organizacional de las entidades del Estado y de los partidos políticos está todavía regida por una dinámica masculina. Así, las mujeres políticas han tenido que adaptarse para poder sobresalir en estos espacios, con frecuencia invirtiendo mayor tiempo y esfuerzo que sus compañeros varones, e inclusive convirtiéndose muchas veces en víctimas de acoso político.

En este ámbito, es necesario mencionar que, en mayo del 2012, en Bolivia se aprobó la Ley Contra el Acoso y la Violencia Política hacia las Mujeres; a la fecha, esta ley aún no cuenta con el reglamento ni con el presupuesto para su aplicación. Por otro lado, a pesar de que la ley es de aplicación inmediata, aún no se han creado las instancias competentes para su tratamiento y su institucionalización.

En esta materia, en el Perú se ha presentado una propuesta de Ley Contra el Acoso y la Violencia Política en Razón de Género que ha sido presentada al Parlamento; y en el caso de Costa Rica, existe ya un proyecto de ley que se encuentra en fase de debate y socialización antes de proceder a su presentación al Congreso.

Para mayor información, los invitamos a visitar el link por el Día de la Mujer de la página web de IDEA Internacional <www.idea.int> y/o contactarse con Pilar Tello p.tello@idea.int

Socio: 
El Instituto Internacional para la Democracia y Asistencia Electoral (IDEA Internacional)
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