Mónica Xavier

Español
Día de la entrevista: 
07/29/2008
Región: 
Título: 
Senadora y presidenta del comité de coordinación de mujeres parlamentarias de UIP

“Un elemento importante es que nosotras, sin perpetuarnos en los lugares a donde llegamos, tenemos que lograr continuidad y renovación. Esa renovación implica el abrir más caminos para mujeres y mujeres jóvenes -sobretodo- en política. Para que se enamoren de la política y para que sientan que pueden entrar a un espacio, en donde también pueden, además de ser políticas, realizar otros aspectos de su vida”. - Mónica Xavier

iKNOW Politics: ¿Qué retos le ha tocado enfrentar como mujer en cargos de liderazgo, primero como senadora reelecta de la República del Uruguay y ahora como la primera legisladora latinoamericana en ocupar la posición de presidenta del comité de coordinación de la reunión de mujeres parlamentarias de la Unión Interparlamentaria (UIP)? Su trayectoria y experiencia en puestos de liderazgo ¿la han ayudado en este proceso? ¿Cómo? 

El mayor reto es que realicemos planteamientos que sean escuchados por todos y todas, por hombres y mujeres. Porque las mujeres en política tenemos dos desafíos, hacer una política de presencia, pero también hacer una política de propuestas, en donde transversalicemos, con una visión de género, todos los temas de los que hablamos. Yo soy senadora por un segundo período, y realmente pienso que en mi país comienza a institucionalizarse el tema de género, a partir de este gobierno. En marzo del 2005, el Dr. Tabaré Vázquez candidato de la coalición de izquierda, Encuentro Progresista-Frente Amplio-Nueva Mayoría, asume la presidencia de Uruguay. En ese momento se comienzan a tomar medidas que incorporan la equidad, como un parámetro fundamental en la política.

Nosotras las mujeres, que en el Uruguay estamos sub-representadas a nivel parlamentario (tenemos entre el 11% y 12% de escaños según consideremos quienes actúan o quienes fuimos electas) hemos tenido que emplear una serie de estrategias para validar y legitimar nuestra presencia, y ser eficaces aun siendo pocas. Así que en mi caso particular, mi trayectoria es de larga data, de toda una vida de actividad política. Provengo de una familia donde mi padre también era un militante político, con experiencia de la época de la dictadura uruguaya y luego, tras la recuperación democrática. La dictadura uruguaya nos dio la posibilidad de pasar por los momentos y pruebas más difíciles en materia de compromiso político.

iKNOW Politics: Algunas instituciones vienen analizando por qué los porcentajes de reelección a cargos políticos de las mujeres son cualitativamente más bajos en relación a los hombres. Su caso es el de una política, que no solamente se ha presentado a la reelección, sino que ha ganado. ¿Qué opinión tiene con respecto a estas estadísticas que muestran índices tan bajos de reelección de mujeres? ¿Qué explicación podría ensayar para este fenómeno?

Sí. Creo que es un problema. No podemos evaluar en la región, hasta ahora, un período en el cual, además de los progresos, de los avances en los contenidos de las propuestas de las mujeres, podamos incluir un balance de la permanencia de mujeres líderes en política. Quizá recién en estos últimos años vivimos una coyuntura que podría permitirnos gozar de estabilidad, de permanencia de mujeres en ámbitos de decisión, como para evaluar las mejores prácticas y asuntos a rectificar. Es mucho más fácil evaluar el rol de las mujeres en distintos ámbitos del quehacer político en países que tienen hace tiempo un porcentaje de representación femenina importante y estable, por ejemplo en los parlamentos. Para nosotras esta discontinuidad, e incluso retrocesos, hace difícil valorar, en toda su dimensión, como modifican las mujeres la agenda política y partidaria. Un elemento importante es que nosotras, sin perpetuarnos en los lugares a donde llegamos, tenemos que lograr continuidad y renovación.

Esa renovación implica el abrir más caminos para mujeres y mujeres jóvenes -sobretodo- en política. Para que se enamoren de la política y para que sientan que pueden entrar a un espacio, en donde también pueden, además de ser políticas, realizar otros aspectos de su vida. Yo no resuelvo por mí misma presentarme a un nuevo periodo. Es el congreso de mi partido el que elige candidatos(as), que luego presenta a la ciudadanía en una lista cerrada, en donde vamos hombres y mujeres. Tanto la postulación, como la ubicación en esa lista, la define internamente el partido al que pertenezco. Hay un dato, que me parece no menor: yo creo que las mujeres tenemos que seguir siendo lo que hemos sido antes de llegar a ocupar un cargo determinado. Los hombres por supuesto que también. Pero nosotras corremos el riesgo, al entrar en un espacio tan masculinizado, de adoptar estilos de trabajo, conductas que criticamos antes de llegar.

Tenemos que estar prevenidas, para que más allá de los obstáculos que encontremos en el medio donde estemos trabajando, mantengamos nuestros estilos, tratando de modificar la realidad y no que la realidad nos modifique a nosotras. En mi caso, mantengo mi profesión, de la que también podría vivir. Soy médica cardióloga y sigo ejerciendo, aunque obviamente en una forma muy reducida, ya que el tiempo que le puedo dedicar semanalmente es poco. Pero esto es una señal para la ciudadanía, contiene un claro mensaje que me parece oportuno resaltar. Y es que uno vive para la política y no vive de la política, más aún en tiempos en los cuales la política en el mundo no goza de prestigio. Por supuesto que también soy ama de casa, jefa de hogar, y realizo actividades que competen a lo cotidiano de mi casa.

iKNOW Politics: ¿Cuál es la situación actual en Uruguay, con relación a la participación política de la mujer, tanto al nivel de partidos políticos como en los poderes del estado?

Siempre reitero que el primer escollo que encuentran las mujeres para hacer política en mi país son los partidos políticos, estos no ofrecen lugares “habitables”. No sólo se trata de que ocupemos lugares en espacios de decisiones de poder –cosa que no hemos hecho suficientemente. Además, tenemos que lograr el equilibrio que permita que los hombres ocupen espacios que tienen que ver con todos los asuntos vinculados a la familia, al hogar. Esto permitirá que las mujeres no sigamos, exclusivamente, acumulando sobre nuestros hombros dobles responsabilidades. Tiene que haber una mejor repartición de los roles, y no debemos seguir reproduciendo los roles de mujeres reproductoras y hombres productores. En ésta lógica creo que los partidos políticos necesitan una gran transformación en Uruguay. Yo pertenezco al Partido Socialista, que desde hace 15 años tiene una política de acción afirmativa, y esto ha sido clarísimo en este período del gobierno, en el que integramos la coalición gobernante. La mayor cantidad de mujeres que están en puestos de responsabilidad proviene de mi partido. Y en roles que no son los tradicionales: la saliente Ministra de Defensa, una mujer de mi partido; la actual Ministra del Interior, una mujer de mi partido, y la que le habla, es una de las cuatro senadoras de la República.

El partido Socialista tiene una tasa de representación femenina en las listas mayor que el resto de los partidos políticos. Si efectivamente hubiera medidas afirmativas en todos los partidos políticos, no estaríamos asistiendo al doloroso hecho de que por primera vez, desde la reapertura democrática, retrocedimos en participación femenina en el parlamento, no sólo cuantitativa sino cualitativamente. De los tres partidos que tenían representación de mujeres en el parlamento quedan sólo dos. En los últimos años hemos discutido muchísimo acerca del rol que la sociedad y las organizaciones no gubernamentales deben jugar en los avances sobre los temas de la equidad o la igualdad de oportunidades. Creo que hemos dejado de lado la responsabilidad de los partidos políticos. Por suerte, ahora estamos dando un giro y entendiendo que todos y todas tenemos un rol a jugar: sociedad civil, poderes del estado, partidos políticos, instituciones.

En Uruguay, los partidos políticos son muy fuertes. Por eso la democracia, salvo durante el período dictatorial, tiene gran estabilidad. Si a través de ellos no surge una real transformación, entonces el proceso será muy difícil. Actualmente, en el ámbito parlamentario nacional o municipal, las candidatas llegan en calidad de suplentes. Los titulares varones les dan la oportunidad de entrar el 8 de marzo y luego nunca más. A nivel del poder ejecutivo, hemos tenido largos periodos de una ausencia total de mujeres. Sin embargo, durante este gobierno se ha colocado al 30% de mujeres en cargos de responsabilidad. Esto tiene ya un gran impacto. Muestra con total transparencia el hecho de que cuando hay voluntad política, las instituciones se transforman. Los partidos políticos no han mostrado voluntad de darles espacios a las mujeres. Sin embargo, el Presidente de la República, Dr. Tabaré Vázquez, que es quien tiene la responsabilidad de designar el gabinete, lo ha hecho. Es obvio que siempre aspiramos a más, queríamos que fuera un gabinete paritario, pero no podemos dejar de reconocer que una realidad de este tipo no se había dado nunca en la historia del país.

iKNOW Politics: La Bancada bicameral femenina Uruguaya pese al limitado número de sus integrantes ha logrado importantes resultados. ¿Cuáles son las condiciones necesarias para que una bancada femenina parlamentaria logre obtener resultados concretos a favor del avance de las mujeres?

Estamos cumpliendo ocho años de iniciativas como la Comisión de equidad de género, en la cámara de diputados, o la Bancada bicameral femenina, que son experiencias bastante nuevas, pero muy positivas. Hemos logrado avances y soluciones para las mujeres. Las parlamentarias hemos tenido un largo proceso de trabajo. Primero, juntando a todas las mujeres con sensibilidad de género. Y teniendo una definición de estrategias, en las que privilegiamos aquello que nos une, y privilegiar no es excluir lo que no nos une, sino decir sobre tal tema vamos a trabajar de determinada forma, y vamos a hacerlo juntas, porque eso genera un impacto diferente en la sociedad. Cuando la ciudadanía observa que más allá de las diferencias ideológicas, que obviamente tenemos, y nadie renuncia a ellas, somos capaces de colocar otros temas en los que estamos de acuerdo, entonces tenemos fuerza.

Por ejemplo, trabajamos todas juntas el tema de la violencia doméstica, la violencia de género. Colocamos esos debates en la agenda, como un frente unido. Ahora, no todas las mujeres están dispuestas a votar por la Ley de Participación Política, ley que presentamos en marzo del 2007, y que comenzaría a ser considerada este año en una de las comisiones especializadas del senado. El objetivo es transversalizar la relación 70-30 en todos los organismos, partidos políticos y ámbitos de representación pública. Y hay mujeres que no están de acuerdo en votarla, por lo que ahí tenemos un tema a discutir. Tenemos varones aliados que piensen como nosotras en el sentido que debe normarse la igualdad de oportunidades, el acceso de las mujeres a los ámbitos políticos, requerimos avanzar en un fuerte consenso entre las mujeres parlamentarias. En el proyecto sobre derechos sexuales y reproductivos, que incluye un capítulo sobre una regulación diferente de lo que en Uruguay es el delito de aborto, despenalizándolo en determinadas circunstancias, tampoco tenemos consenso entre las parlamentarias y no votaríamos todas igual. Que seamos mujeres no se traduce automáticamente en acuerdo en torno a los distintos temas que históricamente hemos reivindicado.

iKNOW Politics: Las cuotas de género o leyes de cuotas, han sido un mecanismo muy beneficioso para el avance de la mujer en política en muchos países del mundo. En Uruguay no hay una ley de cuotas. Según su experiencia y en su opinión, ¿cree que esta es necesaria?

Es muy necesaria, por eso tengo grandes expectativas en que el senado debata y apruebe rápidamente esta Ley que, como mencioné anteriormente, implicaría una relación 70-30. Luego se deberá pasar por la segunda cámara. Leyes de esta naturaleza en nuestro país, en algunos artículos requieren mayorías especiales, porque modifican la ley electoral. Yo estoy convencida que son pocos los países, que por tener otros niveles y experiencias históricas (Finlandia, Dinamarca, Cuba) pueden llegar a tener una participación equitativa de mujeres en política sin necesidad de cuotas. Pero en el resto de países del mundo, los que han llegado a un porcentaje significativo de representación de mujeres en sus parlamentos, lo han hecho a través de medidas afirmativas, a través de cuotas. Además en Uruguay tanto la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la Mujer (CEDAW), como su protocolo facultativo están votados, sin ningún tipo de reservas. Tenemos entonces un mandato legal para traducirlos en normas y regulaciones nacionales.

iKNOW Politics: Sobre la base de su experiencia: ¿cuáles cree usted son las mejores estrategias para incluir a los hombres en los procesos de avanzar en pro de la equidad de género, sobre todo en participación política?

Hay muchos varones a los que no necesitamos convencer. Ellos tienen muy claro que las mujeres no queremos estar ahí porque sí, sino que las democracias se fortalecen cuando las mujeres -que somos un 52% de la población-, comenzamos a ser directamente elegidas por la ciudadanía, y no simplemente representadas a través de los varones. Con otros varones hay que discutirlo, y sin duda es una pelea por espacios de poder. Por tanto, no sólo hay que trabajar por éstos espacios, sino por mantenerlos, y creo que eso se hace debatiendo ideológicamente. Es un tema profundamente ideológico, no necesariamente partidario, y eso es lo que no hay que confundir.

iKNOW Politics: ¿Qué clase de influencia han tenido las redes o el trabajo de redes en su carrera?, ¿Cree que son útiles? ¿Qué opina de la iniciativa de iKNOW Politics?

Son imprescindibles. No hay avances si no tejemos redes de solidaridad, de información, y de soporte entre las mujeres. Son necesarias para estar informadas, para formarnos, para llegar y para sostenerse. Me parece que la iniciativa de las cinco instituciones que fundaron iKNOW Politics, nos brinda un instrumento que hay que difundir, para que sea adecuadamente utilizado, y que todos y todas podamos ganar con las herramientas de iKNOW Politics.

iKNOW Politics: ¿Qué consejos le daría mujeres jóvenes que están interesadas en ingresar en política, pero sienten que es un mundo distante y difícil de acceder para ellas?

Lo fácil se hace sólo, lo difícil se consigue con esfuerzo, pero ese esfuerzo vale la pena, porque desde posiciones de decisión política, se puede transformar la realidad. Yo soy médica y puedo con el ejercicio de mi profesión alargar la vida de las personas, pero no les puedo dar felicidad. En cambio, desde la política, si se puede transformar la vida de la gente y hacerlos(as) más felices.

iKNOW Politics: Un comentario final en relación a su mandato en la Unión Interparlamentaria Mundial que está por terminar, ¿Cómo le gustaría ser recordada?, ¿Qué clase de precedente piensa que está dejando?

No son muchas las posibilidades que uno tiene de trabajar en dos años, en un ámbito como éste, de alcance mundial. Por lo tanto, me gustaría que todas aquellas mujeres que participaron en las distintas actividades que presidí me recuerden como la que siempre les permitió expresarse. Creo que escucharnos y dar la posibilidad de entablar diálogo, en éstos ámbitos en que nos reunimos mujeres de culturas y realidades muy diferentes, nos hace entendernos mejor, cultivar relaciones y desarrollar procesos. Si no hay entendimiento y no hay diálogo, no podemos avanzar en asuntos fundamentales: la paz en el mundo, el mejor intercambio del conocimiento, de la tecnología, en proponer mejores y más equitativas condiciones de cooperación. Las mujeres tenemos un papel muy importante en la contribución al diálogo y entendimiento en el mundo. Me gustaría que se me recordara de esa manera, como alguien que nunca cercenó la posibilidad del intercambio.

 

 

 

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