Diversidad de opiniones tras la aprobación del cupo femenino en Argentina

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Diversidad de opiniones tras la aprobación del cupo femenino en Argentina

El Congreso de la Nación se encamina a transformar en ley el proyecto que establece que las listas para las elecciones deben estar compuestas por igual cantidad de hombres y de mujeres y de manera intercalada. La idea cuenta con apoyo mayoritario en las mujeres que participan de la vida política salteña pero también hay quienes la cuestionan.

El miércoles, el Senado sancionó y giró a Diputados el proyecto de ley que establece la igualdad de género en la conformación de las listas legislativas nacionales y de autoridades de los partidos políticos. En la misma sintonía, la Cámara Alta de la Legislatura provincial aprobó unánimemente la misma iniciativa.

Sin embargo no todas las opiniones fueron favorables entre los senadores provinciales y fue justamente una mujer la que se encargó de cuestionar la idea. La senadora capitalina del Partido Obrero, Gabriela Cerrano, que se retiró del recinto a la hora de votar, consideró que el cupo no es la solución para que las mujeres tengan participación en política, ya que lo que hay que evaluar es la capacidad de las mismas y no una mera cuestión numérica.

En diálogo con LA GACETA, Cerrano resaltó que la ley de cupo afecta a los partidos de izquierda porque ellos suelen tener más de un 50% de mujeres en sus listas y que esto les pone un techo y que además “con años del cupo femenino del 30%, el balance es que a las mujeres las siguen matando, los índices de muerte por abortos clandestinos siguen creciendo y que no se han garantizado los derechos del género”.

Otra mujer de amplia trayectoria política que mostró una postura diferente a la mayoría fue la concejal del PRO, Virginia Cornejo, quien sostuvo que “los lugares deben conseguirse por logros personales y no por una obligatoriedad legal”.

Destacó su caso como un ejemplo al decir que logró ser presidente de su partido (PPS), encabezar listas y formar parte de la Legislatura provincial y del Concejo Deliberante en base a sus méritos, sin dejar de reconocer que originalmente la ley de cupo buscó una inclusión que la mujer no tenía en política.

“El hombre siempre participó más en política por una cuestión cultural pero eso ya ha empezado a cambiar y lo mismo pasa en otros ámbitos como el empresarial”, apuntó.

Ocupar el lugar que las mujeres merecen

Más allá de las posiciones contrarias, las mujeres salteñas recibieron con agrado la media sanción de la ley coincidiendo en que se trata de un reconocimiento a su trabajo en la política y una reivindicación de lucha por ocupar puestos preponderantes.

La senadora nacional y presidente del Partido Renovador de Salta, Cristina Fiore, ratificó que en los partidos políticos los hombres ocupan los roles importante al igual que en el armado de las listas, siendo que las mujeres son las que trabajan y militan pero no son las que deciden.

Fiore consideró que se generó un desafío “porque a partir de esta ley los partidos van a tener que entender que se tendrán que preocupar por formar dirigentes mujeres”, pero que no lo ve como algo complicado porque “recorriendo los barrios advertís que la participación de las mujeres es enorme pero que a la hora de tomar las decisiones no tienen la misma participación, sin embargo uno va a un barrio y son las primeras en salir a denunciar los problemas que hay, pero al elegir al dirigente los hombres reemplazan a las mujeres”.

En esa idea se enroló la dirigente de la Unidad Popular, María Lapasset, quien le dijo a este medio que son las mujeres las punteras barriales que hacen el trabajo diario con la gente pero que culturalmente terminan resignándose a ocupar los cargos de mayor responsabilidad.

Lapasset argumentó su postura graficando lo que sucede en los municipios salteños: “hay 60 municipios pero solo tres intendentas mujeres” y lo comparó con lo que sucede en la Cámara de Diputados donde, en su conformación, ni siquiera se cumple con el cupo actual de un tercio de mujeres.

El problema en ese sentido pasa por un tema aún sin resolver. Si bien el proyecto establece que las listas deben conformarse intercaladamente entre hombres y mujeres, si los hombres terminan siendo quienes encabezan las listas, siempre habrá mayoría masculina en los recintos, por lo que el desafío de las mujeres en gran medida pasa por lograr poder ese lugar principal.

“Ahora el trabajo es para encabezar las listas porque esta ley no nos garantiza tener la paridad de género en la conformación de las cámaras ya que siempre las listas las encabezan los hombres”, resaltó una de las más fervientes defensoras del proyecto tratado en la Cámara de Senadores de Salta, Silvina Abilés (PJ), quien sostuvo que el cupo es una necesidad real porque solo gracias al que se venía aplicando (del 30%) las mujeres alcanzaron cargos importantes pero que fue insuficiente dado que en ninguna de las legislaturas del país hay mayoría de mujeres y que lo mismo sucede con la distribución de los cargos ejecutivos.

Experiencias personales

“Jamás me sentí disminuida, ni discriminada, no atacada por ser mujer pero es cierto que son siempre los hombres los que encabezan las listas”, se sinceró la concejala de Salta Nos Une, Ángela Di Bez.

La concejala consideró que la idea es positiva ya que las mujeres tienen que tener la misma participación que los hombres y que históricamente eso costó porque, por ejemplo, tuvo derecho a votar mucho después.

Fiore contó en “Buena Mañana” por Radio 10 que si bien nunca se sintió discriminada por ser mujer en mi carrera política, en las recientes elecciones en el PRS le dijeron que hubiese sido más fácil conseguir consensos si hubiese sido hombre.

El camino hacia lo ideal

Lapasset y Abilés sostuvieron ante este medio que esperan que la ley sea transitoria ya que les gustaría que las mujeres lleguen a ocupar cargos y por su capacidad y trayectoria, cosa que hoy no es reconocida y obliga a este tipo de legislación.

Fiore coincidió con esa postura e hizo hincapié en el aporte que las mujeres ya vienen realizando en la política nacional al contar que un estudio del Congreso de la Nación sobre el impacto del cupo y la actividad legislativa de las mujeres reveló que en lo relativo a cuestiones de familia, violencia de género, alimentos y protección de grupos minoritarios los proyectos tuvieron como autoras a mujeres, porque “tenemos una mirada distinta de los hombres y ambas son complementarias y necesarias para solucionar los problemas de la sociedad”. Lea aquí el artículo original.

 

 

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