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Incidencia para promover cuotas
¿Qué estrategias han usado las mujeres y organizaciones de base para promover la adopción e implementación de cuotas? ¿Cuáles son los principales obstáculos encontrados por estas organizaciones en su trabajo de incidencia?

Una lideresa carga la responsabilidad no sólo de ella misma, sino de toda mujer que sea designada en una posición clave en el futuro. 
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Incidencia para promover cuotas
La primera vez que se presenta en Panamá, una propuesta para introducir las cuotas electorales para las mujeres fue en 1992, por la entonces Legisladora Gloria Moreno de López, que consistía en un 30% de representación femenina en los cargos electorales con posibilidades de salir electas.
En esa oportunidad no fue acogida la iniciativa. Se crea entonces en 1993, el Foro Nacional de Mujeres de Partidos Políticos, organización no gubernamental sin fines de lucro, quienes asumen el compromiso de impulsar la aprobación de dicha norma, solicitando un 50% mínimo. Esta tarea no fue fácil, surgiendo en la discución una propuesta para aceptar el 30%, lográndose en 1997, gracias al esfuerzos de algunas las diputadas de esa época.
Han pasado 11 años. De manera reiterativa hemos solicitado una reglamentación especial al Tribunal Electoral que facilite al interior de los partidos políticos su ejecución y cree mecanismos coercitivos a fin de establecer sanciones para quienes no cumplan. Pero esto no ha sido posible, no hay voluntad política de los Magistrados (todos hombres).
Por otra parte, debemos continuar concientizando a la ciudadanía sobre el rol de las mujeres en la toma de decisiones y el ejercicio del poder. Realizando campañas en los medios de comunicación masivos sobre el tema.
Obstáculos hay muchos: limitado acceso a los medios de cominucación, especialmente los televisivos; escasos recursos financieros; limitaciones de tiempo por cumplir con otras tareas prioritarias en el hogar y trabajo; falta de conocimiento de las normas legales.
Elia López de Tulipano
Presidenta
Foro Nacional de Mujeres de Partidos Políticos
Panamá
Las cuotas no bastan...
Nueve años después de la promulgación de la ley de cuotas en Bolivia, de un 30% mínimo de mujeres, los avances en el campo del acceso a listas para cargos de representación no cesaron. En 1999, se aplicó similar criterio a las listas de candidaturas para Alcaldes y Concejos Municipales, lo propio se hizo al disponer en la ley de Partidos Políticos que las estructuras internas de los partidos políticos debieran asegurar un 30% de mujeres en todas y cada una de las estructuras orgánicas territoriales y funcionales.
El año 2004, luego de la Reforma Constitucional que abrió el sistema de representación a Agrupaciones Ciudadanas y Pueblos Indígenas se incorporó el criterio de paridad y del 50% de presencia de mujeres en las listas de este tipo de organizaciones y finalmente, una ultima conquista, inédita e innovadora a nivel internacional, traducida en la Ley Especial de Convocatoria a la Asamblea Constituyente promulgada en marzo del año 2006, que impone un sistema de elección de Asambleístas con criterios estrictos de paridad y alternabilidad.
Los sistemas de cuotas, no son un fin en sí mismo, son instrumentos de carácter transitorio que tienen por objetivo forzar y acelerar los tiempos para producir equidad y la disminución de brechas existentes entre la representación política de hombres y mujeres. Se fundan en un principio de que “ante realidades desiguales, se demandan y se necesita aplicar medidas desiguales”. Por su carácter instrumental, las cuotas no bastan ni son suficientes para garantizar calidad en la representación ni desarrollar procesos sostenidos de legitimación de liderazgos femeninos, constituyendo apenas una ventana de oportunidad para avanzar y asegurar una presencia de mujeres como sujetos políticos como protagonistas en el rol de candidatas y titulares de la representación neutralizando así, la lógica exclusiva del accionar en y desde la multitud.
Si bien no es el caso analizar el impacto cuantitativo y cualitativo de las cuotas en el ejercicio de los derechos políticos y en la construcción de la ciudadanía de miles de mujeres que concurrieron a los procesos electorales desde 1997, considero que, éstas llegaron a Bolivia en Reversa y sin incidir significativamente en la raíz profunda de la exclusión que se expresa en el seno mismo de las organizaciones políticas, como tampoco impacta de manera significativa en una cultura política ciudadana altamente discriminadora y proclive a legitimar liderazgos masculinos.
Me explico, los sistemas de cuotas mínimas de participación política no son una novedad en el mundo; en Europa y otros países con sistemas democráticos representativos se aplicaron en primera instancia a nivel estatutario en las organizaciones políticas, desembocando luego en medidas aplicables a las listas de candidatos a órganos de representación. En Bolivia, y en varios países Latinoamericanos, por razones estratégicas y de coyuntura, el camino recorrido fue diferente siendo el punto de partida la obligatoriedad de su implantación en las listas de candidaturas y no en el ámbito de las estructuras orgánicas y estatutarias de las Organizaciones Políticas, que estructural y conceptualmente debieran ser el semillero o las canteras de donde debieran emerger los liderazgos femeninos aspirantes naturales a cargos de representación. Este recorrido inverso, no solo fue desfavorable sino que sufrió interferencias en la medida que el Sistema de Partidos del primer ciclo democrático, traicionaron el sentido de la propia ley de partidos para colapsar, desinstitucionalizarse y prebendalizarse, y ser desplazados por otros actores políticos emergentes.
Erika Brockmann
Responsable de la Comisión de Relaciones Internacionales del Foro Político de Mujeres- BOLIVIA
Las tan temidas cuotas
Las cuotas se fueron imponiendo poco a poco en el pensamiento político de las mujeres como un mecanismo posible y tal vez único, para romper el círculo vicioso de exclusión de las mujeres del espacio de representación política.
Las cuotas atacan el punto neurálgico de un viejo problema cada vez más verbalizado y visibilizado: la disparidad entre hombres y mujeres en el espacio público.
En muchos países de América Latina siguen habiendo fuertes resistencias para que las mujeres ocupen espacios de poder en los partidos políticos y en las listas que estos partidos elaboran para ser refrendadas por la ciudadanía. Estas resistencias tienen múltiples raíces culturales e institucionales, y por supuesto también actúan sobre las mujeres.
Muchos dirigentes políticos en Uruguay, en el reciente debate parlamentario para decidir las cuotas, han argumentado que las mujeres están determinadas por su vocación maternal y afectiva y que esto dificulta su inserción en la actividad política, más ruda, competitiva y cruel.
Las mujeres políticas, han construido su propio espacio de articulación trascendiendo las fronteras de sus partidos y tienen claro que si no pelean juntas la ampliación del espacio de representación, éste no se abrirá como por arte de magia.
"Mujeres sin miedo de poder"
Con esta consigna la bancada parlamentaria de mujeres de Brasil lanzaba hace algunos años una campaña pública para incrementar el número de mujeres en los cargos de representación. Las parlamentarias debieron garantizar la viabilidad de la campaña con un proyecto de ley que aseguraba una cuota mínima del 30 % de mujeres en las listas electorales. Las resistencias fueron muchas y la constitucionalidad de la iniciativa fue duramente debatida.
La igualdad consagrada en todas las constituciones democráticas es el principal argumento para rebatir cualquier iniciativa de acción positiva. Poner en debate las múltiples discriminaciones que violan ese principio de igualdad es como abrir la caja de Pandora y tocar todos los "males". El orden simbólico sobre el cual se asientan todas las instituciones y reglas que rigen la vida pública se tambalea de alguna manera y el PODER adquiere un carácter discutible y cuestionable.
Imponer un debate público sobre las discriminaciones encubiertas del sistema político, enfrenta a las mujeres con los más honorables y democráticos señores de la política. Para algunas, las mejor "colocadas" en el esquema partidario, es un riesgo para su carrera futura, (estos desalineamientos, no suelen ser perdonados). Para otras es una posible estrategia de llegar a ser reconocidas y visibilizadas. Unas y otras se enfrentan a difíciles encrucijadas de sobrevivencia, en los esquemas partidarios.
Lo cierto es que, para otras mujeres, que no tienen un interés personal en la actividad político- partidaria, el tema de las cuotas se inserta en un cuestionamiento de los ejercicios de poder y de la construcción de democracia. Consolidar esta alianza, entre los diferentes intereses de las mujeres es el primer paso para construir una estrategia colectiva que ponga en jaque al Club de Tobi y abra espacios de negociación entre las propias mujeres. Esto no se dará por arte de magia, su construcción supone mediaciones inteligentes y también pragmáticas.
Lilian Celiberti
Coordinadora del Colectivo Feminista Cotidiano Mujer de Uruguay y la Articulación Feminista Marcosur
Cuotas en partidos politicos y código electoral del Paraguay
En Paraguay, las mujeres políticas utilizaron distintas estrategias partidarias para incorporar cuotas de participación en lugares de decisión dentro de los estatutos de los mismos.
En este proceso fueron muy activas las organizaciones de base partidarias (Secretarías de las Mujeres de los Partidos, Comisiones de las Mujeres de los partidos o de las Juntas de Gobierno, y también seccionales partidarias barriales, o comités barriales de los partidos).
Las únicas que hasta el presente no han logrado incorporarlas son las mujeres del Partido Liberal Radical Auténtico a pesar de sus múltiples esfuerzos para ello.
El primero en lograrla (30%) fue el Partido Colorado, gracias al liderazgo de Cristina Muñoz, primera Ministra de la Mujer del país, en conjunción con mujeres de la Junta de Gobierno muy comprometidas con este objetivo político.
El único partido que consiguió una democracia paritaria interna fue País Solidario, una expresión socialista democrática dentro del sistema político del Paraguay.
Las estrategias fueron múltiples: En primer lugar, la fuerza que brindó la articulación en la Multisectorial de Mujeres del Paraguay y luego en la Red de Mujeres Políticas. También la creación de la Red de Mujeres Munícipes que reúne a Concejalas e Intendentas. En todos los casos la sensibilización a las propias mujeres del partido fue decisiva, como el lobby con los varones, especialmente con los que investian cargos dentro del partido o del país. Fundamentalmente, quienes tenían niveles de representación en los poderes ejecutivo o legislativo nacionales.
Asimismo, las estrategias de utilización de los Medios de Comunicación Social fueron muy importantes, explicitando qué implican las cuotas, cómo son mecanismos de discriminación positiva como otros (que se daban como ejemplos), cuáles eran sus ventajas políticas, qué temáticas podían subir a la palestra política que los varones no priorizaban para construir políticas públicas, la importancia de las mismas para la democratización del sitema (como indicador de esta democracia y del desarrollo), la explicitación del número de mujeres que constituían los partidos y cuántas llegaban al poder debido a las funciones para que se las utilizaba sin brindarles iguales oportunidades que a los hombres.
También fue muy importante contar con material de Centro de Asesoría y Promoción Electoral (CAPEL), del Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH), sobre acciones positivas y material comparado sobre cuotas de países europeos como España, Alemania, y otros.
Tuvo un gran efecto político que mujeres de un partido de la Multisectorial se hicieran presentes en otro partido cuando se debatían las cuotas, apoyando y acompañando a sus compañeras de articulación, por que se demostraba así que era una bandera de todas las mujeres políticas de los partidos y no de un sector solamente. Esto también visibilizaba que iba a ser un objetivo de modificación de la legislación nacional electoral, lo que se concretó.
De todos modos en Paraguay nunca se llegó a aprobar el proyecto presentado por la Multisectorial (bajo mi responsabilidad y la de Perla Yore) que exigía en la reforma del Código Electoral la modificación del art.34 colocando que ninguno de los sexos podía obtener más de un 60 % de representación, y que debía ésta ser en forma alternada, y en lugares elegibles. Después de un debate histórico donde por primera vez en el país parlamentarios mayoritariamente varones votaron en afirmativo y luego, contra las disposiciones de los estatutos de la Cámara de Diputados volvieron sobre la votación, la dejaron sin efecto y rechazaron las cuotas, lo único que pudieron obtener las mujeres paraguayas fue una cuota del 20 por ciento, sin especificación alguna, en el Código Electoral que aún rige. Por ello, muchos partidos tienen en sus estatutos mayor cuota que el sistema electoral general, lo que dificulta su cumplimiento en ambos casos.
Carmen Colazo
Paraguay
Transformación de prácticas políticas: Condición necesaria...
“TRANSFORMACIÓN DE PRÁCTICAS POLÍTICAS: CONDICIÓN NECESARIA PARA MEJORAR LA PARTICIPACIÓN POLÍTICA DE LA MUJER EN BOLIVIA”
De acuerdo al censo de 2001 en Bolivia existe casi la misma cantidad de hombres y mujeres, en una proporción de 49% y 50%, respectivamente. Por otra parte, la Ley de Partidos Políticos establece un 30% de cupos para la participación femenina y la Ley de Agrupaciones Ciudadanas y Pueblos Indígenas 50%. Sin embargo, a pesar de la relativa igualdad en términos demográficos y a la vigencia de prescripciones jurídicas de paridad, en los hechos se mantiene una situación asimétrica respecto al acceso y a la permanencia de mujeres en puestos de representación. Por ejemplo, en 94 de 327 municipios se encuentra ausente la representación femenina, mientras que más del 90% de las concejalas electas en titularidad o suplencia son nuevas.
Dadas las restricciones al acceso y permanencia de las mujeres en espacios de participación y representación política ocasionadas por las prácticas discriminatorias, por el cumplimiento parcial de la ley y por los problemas relacionados a la calificación y experiencia de las mujeres, ha crecido la preocupación en torno a temas como la erradicación de la discriminación, de la manipulación y de la violencia política; el establecimiento de una situación constante y sostenible de participación equitativa de mujeres y hombres en funciones de liderazgo; y, finalmente, las adopción de acciones para la cualificación de las mujeres en el ámbito de la participación política.
En atención a la problemática descrita, se ha emprendido la implementación de un programa que abarca capacitación, desarrollo de materiales didácticos, acreditación de contenidos y metodologías, comunicación informativa y socialización de experiencias de mujeres que se desempeñan en diferentes ámbitos y roles políticos. Todo ello con el objetivo de lograr en el menor lapso posible una mayor incidencia política de la mujer y apoyar su participación el proceso electoral de 2009 a nivel local, departamental y nacional.
Por lo expuesto, la Asociación de Concejalas de Bolivia (ACOBOL) ha desarrollado el proyecto “Transformación de Prácticas Políticas: Condición Necesaria para Mejorar la Participación Política de la Mujer”, que abarca una serie de talleres departamentales orientados a proporcionar formación política en contenidos de sistema político, sistema electoral y marketing político, y la realización de un diagnóstico participativo sobre prácticas que favorecen o dificultan la participación y representación política de las mujeres dirigentes de organizaciones políticas y sociales, autoridades municipales electas y líderes jóvenes, para luego elaborar una estrategia de incidencia política.
Hasta la fecha se ha llevado exitosamente adelante los siguientes talleres:
Fecha
23 y 24 de abril
25 de abril
29 y 30 de abril
9 y 10 de mayo
Departamento
La Paz
Oruro
Santa Cruz
Potosí
Número de participantes
50
55
63
61
A partir de la información obtenida en los eventos departamentales, en la actualidad se viene realizando la sistematización de los datos cuantitativos y cualitativos del diagnóstico participativo, para formular una estrategia pertinente de incidencia política diferenciada departamento y por grupo participante.
María Eugenia Rojas Valverde
Gerente General
Asociación de Concejalas de Bolivia (ACOBOL)
Estrategias en Uruguay
En febrero de 2008 a iniciativa de CNSmujeres (articulacíon de 70 organizaciones de mujeres y feministas en el país), se convocó a un cónclave de mujeres a representantes de gobierno, de partidos políticos y de las organizaciones de mujeres.
En ese cónclave alcanzamos un documento de consenso con 10 puntos de acuerdo, (puede ser consultado en: www.cnsmujeres.org.uy) los cuales abordan la participación política, medidas para la democratización de las tareas de cuidado, la autonomía económica y el derecho a decidir sobre la reproducción y la sexualidad.
El cometido del cónclave fue el de poner en funcionamiento la teoría del triángulo de poder entre mujeres ocupando distintas esferas de la vida política con el objetivo de articular esfuerzos y estrategias para tener un mayor impacto en las acciones. Entre las estrategias, estuvo la de actuar en forma coordinada para la incidencia política y mediática en relación al debate parlamentario con la Ley de Cuotas.
Acciones que fueron muy efectivas porque generaron un impacto público que centró la atención en el debate con lo cual los Senadores sintieron la presión y no pudieron eludir el tratamiento del tema. También dio cuenta de que cuando focalizamos nuestras acciones y actuamos en conjunto, tenemos más probabilidades de éxito que las intervenciones aisladas.
Lilián Abracinskas
CNSmujeres - Uruguay