Juventud
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Hay un momento particular en la trayectoria de muchas mujeres jóvenes que deciden participar en política: el momento en que empiezan a destacar.
Al inicio todo suele ser apoyo. Se les invita, se les anima a participar, se les presenta como la nueva generación. Son el relevo, la esperanza, el futuro del liderazgo femenino.
Pero cuando esa participación comienza a transformarse en influencia, cuando la voz empieza a ser escuchada con más fuerza y cuando el trabajo empieza a producir resultados visibles, el ambiente puede cambiar.
Aparecen cuestionamientos que antes no existían. Surgen resistencias inesperadas. Y en algunos casos también aparecen rivalidades silenciosas.
Para muchas mujeres jóvenes en política, este es un fenómeno difícil de nombrar. No siempre proviene de adversarios políticos tradicionales. A veces emerge dentro de los mismos espacios donde se esperaba encontrar mayor respaldo.
Las tensiones intergeneracionales dentro del liderazgo femenino existen, aunque pocas veces se discutan abiertamente.
La narrativa pública suele presentar el liderazgo de las mujeres como un espacio natural de sororidad y apoyo mutuo. Y en muchos casos lo es. Gracias al trabajo de mujeres que durante décadas insistieron en abrir puertas en la política, hoy existen más oportunidades para que nuevas generaciones participen.
Ese camino merece reconocimiento.
El avance de las mujeres dominicanas en el ámbito educativo no ha logrado borrar las diferencias en ingresos ni garantizar un acceso igualitario a los espacios de poder.
El último informe del Observatorio Político Dominicano (OPD-FUNGLODE), publicado con motivo del Día Internacional de la Mujer 2026 y al que tuvo acceso Infobae revela este contraste: aunque la matrícula universitaria es mayoritariamente femenina, las brechas económicas y políticas persisten.
Entre los hallazgos principales, el estudio indica que el 63.7 % del alumnado universitario está compuesto por mujeres. Sin embargo, esta ventaja académica no se traduce en el mercado laboral. La desocupación afecta especialmente a las mujeres con estudios: el 89 % de las desempleadas tiene educación media o superior; en el ámbito universitario, existen 54,751 mujeres desempleadas frente a 16,708 hombres.
Una respuesta rápida e ingenua sería que no debería existir una diferencia entre sus participaciones, pero vamos a revisar primero los datos cuantitativos. De acuerdo con Naciones Unidas, a escala globa, el 27.2% de los parlamentarios en las cámaras principales son mujeres, aunque este porcentaje va en aumento desde 1995, solo se ha logrado un avance del 11 por ciento (unwomen.org). En cuanto a cargos ejecutivos, 29 países (en septiembre de 2025) tenían mujeres como jefas de Estado y/o gobierno, algunas son muy conocidas mediáticamente como Giorgia Meloni, Primera Ministra de Italia desde 2022, Mette Frederiksen, Primera Ministra de Dinamarca desde 2019 (en confrontación con Donald Trump), la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen o la Presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola (european-union.europa.eu). Por supuesto, la Presidenta de nuestro país, Claudia Sheinbaum Pardo.
“Te amo, te odio, dame más”, cantaba Charly García a principios de los 80 en su ya mítica Peperina. La frase bien podría aplicarse a cómo los jóvenes se vinculan hoy con las instituciones y la democracia, una forma de gobierno que parecen valorar en términos teóricos, pero que en la práctica no logra colmar sus expectativas ni responder a sus necesidades.
Al menos eso es lo que revela el informe realizado por el Observatorio de Opinión Pública de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM), en conjunto con la consultora Zuban Cordoba y Asociados, cuyos resultados ofrecen una radiografía compleja y, por momentos, contradictoria de la juventud argentina.
Más de 60 mujeres de distintas comunas del Maule recibieron su certificación tras finalizar la Escuela de Liderazgo del Programa Mujer, Participación Política y Social (MPPS).
Se trata de una iniciativa del Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género (SernamEG) ejecutada por la Universidad de Talca. La ceremonia se realizó en el Teatro Abate Molina, ubicado en el Centro de Extensión de la casa de estudios superiores.
El proceso formativo se desarrolló durante más de cuatro meses y contempló 126 horas de trabajo teórico y práctico. Durante este período, las participantes accedieron a contenidos orientados a la equidad de género en la participación pública, comunicación política, negociación, fortalecimiento de habilidades socioemocionales y liderazgo. También tuvieron acceso a talleres presenciales y elaboraron un proyecto individual de incidencia territorial, con foco en sus propias comunidades.
El 2025 cierra como un año histórico para la autonomía política de las mujeres en Bogotá, mi Ciudad, mi Casa. La Escuela de Formación Política 'Lidera Par' ha logrado movilizar a un total de 2.184 mujeres en sus diversidades, quienes a través de 12 ciclos completos y 5 procesos formativos especializados, hoy cuentan con herramientas renovadas para ejercer liderazgos efectivos en sus comunidades.
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Este avance no es solo numérico; representa una renovación profunda de las voces que deciden en la ciudad. De la cifra total de participantes, 1.277 son mujeres que se vinculan por primera vez a este proceso, lo que demuestra la capacidad de la Secretaría Distrital de la Mujer para llegar a nuevos sectores, incluyendo a mujeres jóvenes, vendedoras informales y lideresas comunitarias que históricamente habían enfrentado barreras para su formación política.