La reciente sesión inaugural de la nueva Asamblea del Pueblo en Damasco, órgano legislativo de la etapa de transición, dejó una imagen política marcada por fuertes contrastes. De los 210 escaños, únicamente 22 están ocupados por mujeres (10,4%), de las cuales quince fueron designadas directamente por el presidente interino, Ahmed al-Sharaa, con el objetivo de corregir la escasa representación femenina resultante del proceso de selección llevado a cabo por los comités electorales locales. La sesión reflejó, además, la diversidad social y confesional del país, con la elección de la cristiana Madonna Beshara como segunda vicepresidenta de la cámara y la presencia de diputadas procedentes de distintas comunidades, como la kurda Fasla Yusuf o Mirvet Sobhi Toto, que acudió con niqab.
Paralelamente, el nuevo Gobierno ha tratado de proyectar una imagen de compromiso con el empoderamiento femenino en el ámbito internacional. Durante la Novena Conferencia Ministerial de la Organización de Cooperación Islámica sobre la Mujer, celebrada en Islamabad, la ministra de Asuntos Sociales y Trabajo, Hind Kabawat, reivindicó el papel desempeñado por las mujeres sirias durante los catorce años de conflicto. Según afirmó, fueron ellas quienes sostuvieron a sus familias, garantizaron la continuidad de la educación, organizaron redes de apoyo comunitario y contribuyeron a preservar la cohesión social cuando las instituciones estatales eran incapaces de responder a las necesidades de la población.
En ese mismo foro, Kabawat presentó algunas de las prioridades del Ejecutivo en materia de igualdad y reconstrucción institucional, entre ellas la creación de unidades de protección para las mujeres, la formación especializada de las fuerzas policiales, la revisión de la legislación sobre el derecho de las madres sirias a transmitir la nacionalidad a sus hijos, el impulso de programas de capacitación profesional y una mayor participación femenina en los procesos de consolidación de la paz y justicia transicional. Asimismo, destacó el nombramiento de mujeres en puestos de responsabilidad, como dos juezas del Tribunal Constitucional Supremo, aunque reconoció que la presencia de únicamente 22 mujeres en la nueva Asamblea Popular sigue siendo insuficiente.
La contradicción entre un discurso oficial que sitúa a las mujeres como protagonistas de la reconstrucción nacional y una representación institucional todavía limitada plantea una cuestión central para la nueva Siria: ¿hasta qué punto la transición política está incorporando realmente a las mujeres como actoras de pleno derecho? Con el objetivo de responder a esta cuestión, el presente artículo analiza la evolución histórica de la participación femenina en Siria, el legado del régimen de Assad y las experiencias alternativas desarrolladas durante el conflicto, para examinar posteriormente el papel de las mujeres en el nuevo régimen (incluyendo el debate constitucional, el activismo civil y el nudo específico de las YPJ), la situación de las mujeres refugiadas y desplazadas dentro y fuera de Siria, y su contribución a los procesos de paz y a la agenda internacional de Mujeres, Paz y Seguridad.
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