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Violencia política digital hacia las mujeres líderes

Report / White Paper

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June 18, 2026

Violencia política digital hacia las mujeres líderes

Source: Le Monde Diplomatique

Desde la sociología y las ciencias sociales, hasta la filosofía y la salud pública la violencia se define como un fenómeno complejo y multidimensional. Dentro de esta variedad disciplinaria y conceptual la Organización Mundial de la Salud la define como el uso deliberado de la fuerza física o el poder, ya sea en grado de amenaza o como un acto efectivo, en contra de una persona o de un grupo determinado. Sin embargo, también señala que el agresor de la acción violenta la puede ejercer contra sí mismo. La clave está en la intencionalidad o la voluntad detrás del acto, por lo tanto, nunca es un hecho accidental.

Analíticamente, el recientemente fallecido sociólogo noruego Johan Galtung propuso tres dimensiones o expresiones de violencia. La primera es la violencia directa o visible, en la que claramente se aprecia al emisor y al receptor de la agresión física, verbal o psicológica. La segunda es calificada como estructural, en la medida que el agresor individual es reemplazado por un sistema que agrede, como el racismo o la pobreza. Esta dimensión tiende a invisibilizarse, pero es la más arbitraria, debido a que casi siempre es el sistema político, el social o el económico el agresor y emisor de la violencia. Esta expresión estructural de la violencia es la que impide que ciertos grupos sociales puedan satisfacer sus necesidades básicas y de desarrollo. Pero, tanto la violencia directa como la estructural necesitan una justificación o una legitimación para la agresión y es aquí donde emerge la denominada violencia cultural. Esta tercera dimensión cultural propaga la creencia que ciertas formas de violencia son naturales e incluso necesarias. En la historia moderna estos agentes culturales se mueven a través de la ideología, la religión el arte, la ciencia o el lenguaje.

Articulo.

Tipo de recurso

Desde la sociología y las ciencias sociales, hasta la filosofía y la salud pública la violencia se define como un fenómeno complejo y multidimensional. Dentro de esta variedad disciplinaria y conceptual la Organización Mundial de la Salud la define como el uso deliberado de la fuerza física o el poder, ya sea en grado de amenaza o como un acto efectivo, en contra de una persona o de un grupo determinado. Sin embargo, también señala que el agresor de la acción violenta la puede ejercer contra sí mismo. La clave está en la intencionalidad o la voluntad detrás del acto, por lo tanto, nunca es un hecho accidental.

Analíticamente, el recientemente fallecido sociólogo noruego Johan Galtung propuso tres dimensiones o expresiones de violencia. La primera es la violencia directa o visible, en la que claramente se aprecia al emisor y al receptor de la agresión física, verbal o psicológica. La segunda es calificada como estructural, en la medida que el agresor individual es reemplazado por un sistema que agrede, como el racismo o la pobreza. Esta dimensión tiende a invisibilizarse, pero es la más arbitraria, debido a que casi siempre es el sistema político, el social o el económico el agresor y emisor de la violencia. Esta expresión estructural de la violencia es la que impide que ciertos grupos sociales puedan satisfacer sus necesidades básicas y de desarrollo. Pero, tanto la violencia directa como la estructural necesitan una justificación o una legitimación para la agresión y es aquí donde emerge la denominada violencia cultural. Esta tercera dimensión cultural propaga la creencia que ciertas formas de violencia son naturales e incluso necesarias. En la historia moderna estos agentes culturales se mueven a través de la ideología, la religión el arte, la ciencia o el lenguaje.

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