APEDE: Sin paridad efectiva la democracia se debilita
Source: El Digital Panama
En 2026, Panamá enfrenta la discusión y aprobación de las reformas electorales que definirán las reglas del juego democrático para el proceso electoral de 2029. Aunque en este momento la Comisión de Reformas Electorales está debatiendo la supervivencia del principio constitucional de proporcionalidad, no es menos importante reflexionar sobre la inclusión efectiva de las mujeres en la vida política. Sigue siendo una deuda pendiente si aspiramos a elevar la calidad de nuestra democracia. Desde APEDE, como parte del sector empresarial, asumimos este tema como una prioridad, porque responde a nuestra razón de ser: defender la democracia, fortalecer la institucionalidad y promover reglas claras que garanticen una representación ciudadana más justa, legítima y confiable.
Por primera vez en más de dos décadas de procesos de reforma electoral, la Comisión no eliminó la llamada “válvula de escape” contenida en el artículo 373 del Código Electoral. Históricamente, la Comisión había avanzado en fortalecer el principio de paridad, y era en la Asamblea Nacional donde esta excepción volvía a incorporarse, debilitando su aplicación. En esta ocasión, sin embargo, el retroceso ocurrió desde la propia instancia técnica de consenso, con el voto de abstención, que equivale al aval, de la mayoría de los partidos políticos y lamentablemente por los representantes de los gremios del sector privado y del área académica.
En 2026, Panamá enfrenta la discusión y aprobación de las reformas electorales que definirán las reglas del juego democrático para el proceso electoral de 2029. Aunque en este momento la Comisión de Reformas Electorales está debatiendo la supervivencia del principio constitucional de proporcionalidad, no es menos importante reflexionar sobre la inclusión efectiva de las mujeres en la vida política. Sigue siendo una deuda pendiente si aspiramos a elevar la calidad de nuestra democracia. Desde APEDE, como parte del sector empresarial, asumimos este tema como una prioridad, porque responde a nuestra razón de ser: defender la democracia, fortalecer la institucionalidad y promover reglas claras que garanticen una representación ciudadana más justa, legítima y confiable.
Por primera vez en más de dos décadas de procesos de reforma electoral, la Comisión no eliminó la llamada “válvula de escape” contenida en el artículo 373 del Código Electoral. Históricamente, la Comisión había avanzado en fortalecer el principio de paridad, y era en la Asamblea Nacional donde esta excepción volvía a incorporarse, debilitando su aplicación. En esta ocasión, sin embargo, el retroceso ocurrió desde la propia instancia técnica de consenso, con el voto de abstención, que equivale al aval, de la mayoría de los partidos políticos y lamentablemente por los representantes de los gremios del sector privado y del área académica.