El voto femenino: la conquista y la deuda pendiente
Source: UNIANDES
Cuesta imaginarlo desde el presente y para las nuevas generaciones, pero hace apenas unas décadas las mujeres en Colombia no podían votar. Tras años de luchas y negativas, el derecho se reconoció en 1954, cuando la Asamblea Nacional Constituyente aprobó el Acto Legislativo.
Cuatro años después en 1957, en el plebiscito que consultó la creación del Frente Nacional, las mujeres ejercieron por primera vez su voto en una jornada nacional. La escena de mujeres haciendo fila, cédula en mano, entrando a la cabina fue el comienzo de una ciudadanía política que durante décadas les fue negada. Ese día, 1.835.255 mujeres votaron por primera vez.
Pero esa fecha no apareció de la nada. “El reconocimiento del voto femenino en Colombia fue el resultado de una lucha sostenida de las mujeres, conectada con procesos internacionales”, señala Luisa Salazar Escalante, investigadora en temas de derechos humanos. Explica que ese camino se relaciona con el sufragismo, un movimiento con referentes tempranos en países como Nueva Zelanda y el Reino Unido, que luego se expandió con fuerza en América Latina.
En el caso colombiano, agrega, la pelea por los derechos políticos hizo parte de un recorrido más amplio, atravesado por otras conquistas previas. Hacia los años 30, el movimiento de mujeres se volvió más visible a partir de demandas por el derecho a la educación y por la posibilidad de administrar bienes, en un contexto en el que muchas no accedían al bachillerato ni a la universidad.
Cuesta imaginarlo desde el presente y para las nuevas generaciones, pero hace apenas unas décadas las mujeres en Colombia no podían votar. Tras años de luchas y negativas, el derecho se reconoció en 1954, cuando la Asamblea Nacional Constituyente aprobó el Acto Legislativo.
Cuatro años después en 1957, en el plebiscito que consultó la creación del Frente Nacional, las mujeres ejercieron por primera vez su voto en una jornada nacional. La escena de mujeres haciendo fila, cédula en mano, entrando a la cabina fue el comienzo de una ciudadanía política que durante décadas les fue negada. Ese día, 1.835.255 mujeres votaron por primera vez.
Pero esa fecha no apareció de la nada. “El reconocimiento del voto femenino en Colombia fue el resultado de una lucha sostenida de las mujeres, conectada con procesos internacionales”, señala Luisa Salazar Escalante, investigadora en temas de derechos humanos. Explica que ese camino se relaciona con el sufragismo, un movimiento con referentes tempranos en países como Nueva Zelanda y el Reino Unido, que luego se expandió con fuerza en América Latina.
En el caso colombiano, agrega, la pelea por los derechos políticos hizo parte de un recorrido más amplio, atravesado por otras conquistas previas. Hacia los años 30, el movimiento de mujeres se volvió más visible a partir de demandas por el derecho a la educación y por la posibilidad de administrar bienes, en un contexto en el que muchas no accedían al bachillerato ni a la universidad.