Violencia digital de género: el costo que persigue a las mujeres en la primera línea política
Source: La tercera
El fenómeno atraviesa gobiernos, ideologías y generaciones. Un análisis de más de cinco mil publicaciones sobre las últimas voceras de gobierno muestra que las ministras reciben altos niveles de negatividad en redes sociales y otras plataformas digitales, muchas veces asociados a aspectos personales, físicos o familiares más que a su desempeño político. Académicas y especialistas advierten que la violencia digital se ha convertido en una de las principales barreras para la participación femenina en espacios de poder.
En marzo, cuando Mara Sedini asumió la vocería de gobierno, una parte importante de la conversación digital que se generó en torno a ella no giró sobre anuncios oficiales, estrategias comunicacionales ni definiciones políticas. En redes sociales, comentarios sobre su apariencia física, su tono de voz, su forma de vestir o su capacidad para “aguantar la presión” comenzaron a multiplicarse con rapidez. Algunos cuestionaban directamente su preparación; otros derivaban en burlas, ataques personales o descalificaciones abiertas.
El fenómeno atraviesa gobiernos, ideologías y generaciones. Un análisis de más de cinco mil publicaciones sobre las últimas voceras de gobierno muestra que las ministras reciben altos niveles de negatividad en redes sociales y otras plataformas digitales, muchas veces asociados a aspectos personales, físicos o familiares más que a su desempeño político. Académicas y especialistas advierten que la violencia digital se ha convertido en una de las principales barreras para la participación femenina en espacios de poder.
En marzo, cuando Mara Sedini asumió la vocería de gobierno, una parte importante de la conversación digital que se generó en torno a ella no giró sobre anuncios oficiales, estrategias comunicacionales ni definiciones políticas. En redes sociales, comentarios sobre su apariencia física, su tono de voz, su forma de vestir o su capacidad para “aguantar la presión” comenzaron a multiplicarse con rapidez. Algunos cuestionaban directamente su preparación; otros derivaban en burlas, ataques personales o descalificaciones abiertas.