Incidencia y cabildeo
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Analizar lo que ha sido la participación de las mujeres de la diversidad sexual en la vida pública e impulsar que, desde las autoridades electorales, se tenga un análisis estadístico de este tema, es parte de los objetivos del evento que organiza Movimiento Ciudadano (MC) este fin de semana.
Con el tema “Mujeres Diversas en la vida política”, que se realizará este sábado a partir de las cuatro de la tarde en el Foro Cometa, junto al Centro Integral de Zapopan, este ejercicio busca analizar qué pasa con las mujeres en los procesos electorales.
Dolores Jara, delegada de Mujeres en Movimiento de MC, cuestionó: ¿qué pasa con las mujeres diversas? ¿Qué pasa con las mujeres jóvenes? ¿Qué pasa con las mujeres de pueblos originarios? ¿Y de qué manera se han podido incorporar al tema político de manera libre y en las mismas condiciones?
Más de 200 mujeres líderes participaron del ciclo de conversatorios “Liderazgo Político de las Mujeres: Desafíos y Oportunidades”, una iniciativa orientada a fortalecer sus capacidades y promover una mayor presencia femenina en cargos electivos y ámbitos de toma de decisiones.
La última jornada se desarrolló en la sede de la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Pilar, en la ciudad de Pilar, departamento de Ñeembucú, donde concluyó una serie de encuentros que también llegó a los departamentos de Paraguarí, Guairá y Misiones.
Un total de 210 participantes formaron parte de esta propuesta impulsada por la Dirección de Políticas de Género de la Justicia Electoral, en el marco del proyecto Ellas+, con el acompañamiento de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), IDEA Internacional y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Aún faltan oportunidades de participación
Durante las jornadas, la especialista en comunicación y liderazgo Virginia García Beaudoux desarrolló espacios de capacitación e intercambio sobre los retos que enfrentan las mujeres al momento de incursionar en la política, así como las oportunidades existentes para ampliar su participación.
El encuentro convocó a lideresas, representantes de organizaciones políticas, funcionarias electorales, periodistas y mujeres comprometidas con el fortalecimiento de la participación política femenina.
A través de estas acciones, la Justicia Electoral busca impulsar espacios de formación que permitan a más mujeres conocer sus derechos políticos, fortalecer sus herramientas y asumir un rol activo dentro de los procesos electorales y de representación ciudadana.
La Presidenta del Consejo Directivo de Servel, Pamela Figueroa, y la Asesora Regional en Paz, Seguridad y Acción Humanitaria en la Oficina Regional de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) Mujeres para América Latina y el Caribe, Alma Pérez, quien también es la Representante de País Interina de la Oficina de ONU Mujeres en Chile, sostuvieron una reunión en la que abordaron diferentes iniciativas orientadas al fortalecimiento de la participación política de la mujer, así como al abordaje conjunto de acciones contra la violencia digital de género.
En la instancia también participaron por parte de ONU Mujeres la especialista en Gestión de Programas del organismo, Maricel Sauturel; y la asistente de Programa, Nicol Garrido. En representación de Servel también asistió la Jefa de la Unidad de Comunicaciones y Coordinadora del Observatorio de Violencia Digital contra la Mujer en Política, Karen Ahues, y la encargada de gestión con medios de comunicación, Lorena Concha.
Uno de los principales temas abordados fue el Observatorio de Violencia Digital contra las Mujeres en Política, iniciativa impulsada por Servel que busca monitorear, sistematizar y visibilizar las manifestaciones de violencia, contribuyendo a futuras decisiones legislativas y políticas públicas.
Durante el encuentro se intercambiaron visiones sobre los principales desafíos que enfrentan las mujeres en el ámbito político-electoral, con especial énfasis en la participación, así como en la necesidad de generar entornos democráticos libres de violencia.
La reunión permitió explorar oportunidades de colaboración entre ambas instituciones para promover acciones que favorezcan una democracia más inclusiva.
Cada cuatro años Colombia renueva su representación política y, con ella, se abre una discusión inevitable sobre el tipo de Estado que se quiere construir, las prioridades que orientarán la inversión pública y la manera en que las instituciones responderán a los principales desafíos sociales. En ese contexto, vuelve a plantearse una pregunta fundamental sobre la relación entre democracia, instituciones y derechos: ¿qué cambia realmente cuando llega un nuevo Gobierno y qué obligaciones permanecen?
Lo preocupante es que esa discusión suele quedar atrapada en una lógica de confrontación ideológica que desplaza las preguntas verdaderamente importantes. En lugar de debatir cómo reducir las desigualdades estructurales que enfrentan millones de mujeres y niñas, cómo fortalecer las instituciones responsables de garantizar sus derechos o cómo cerrar la brecha entre el reconocimiento jurídico y la realidad cotidiana, el país vuelve a concentrarse en disputas simbólicas que pocas veces transforman la vida de quienes siguen encontrando barreras para ejercer derechos que ya les han sido reconocidos, como el aborto.
Treinta años después de que 189 países —incluyendo Chile— aprobaran en Beijing una de las agendas internacionales más ambiciosas para alcanzar la igualdad de género, una pregunta vuelve a instalarse con fuerza: ¿los derechos de las mujeres están retrocediendo en el mundo? La interrogante ha cobrado especial relevancia tras una serie de hechos que han marcado el debate internacional en los últimos años, como la anulación del fallo *Roe vs. Wade* en Estados Unidos que protegía el derecho al aborto; la creciente visibilidad de sectores ultraconservadores de ese país que plantearon la idea de reemplazar el voto individual por un “voto por hogar” representado por el jefe de familia; o, más recientemente, el proyecto presentado en Chile para que las mujeres que soliciten un aborto en las tres causales legales deban escuchar los latidos del corazón fetal antes del procedimiento.
Para algunos, estos episodios son señales de una ofensiva contra derechos que parecían consolidados; para otros, forman parte de debates democráticos sobre materias valóricas. Pero, más allá de las percepciones, ¿qué dicen realmente las cifras y los principales organismos internacionales? ¿Existe un retroceso global o se trata de fenómenos aislados? La evidencia muestra un panorama bastante más complejo.
En términos históricos, las mujeres tienen hoy más acceso a la educación, al empleo, a la participación política y a protecciones legales que hace tres o cuatro décadas. Sin embargo, los avances se han desacelerado y, en algunos países, derechos que se consideraban consolidados han sido restringidos o directamente eliminados.
Los días 2 y 3 de julio, la Ciudad de México acogió el taller regional "Avances en la construcción de indicadores de género, ambiente y cambio climático y su georreferenciación", un espacio organizado por ONU Mujeres México que reunió a cerca de 100 participantes, de manera presencial y virtual, provenientes de 16 países de América Latina y el Caribe. El encuentro convocó a representantes de mecanismos para el adelanto de las mujeres, ministerios de ambiente, institutos nacionales de estadística, organismos internacionales y centros de investigación con un objetivo común: fortalecer la producción y el uso de datos para impulsar políticas públicas más eficaces frente a la crisis climática desde una perspectiva de género.
La triple crisis planetaria afecta de manera diferenciada a mujeres y hombres. Mientras las mujeres enfrentan mayores riesgos y desigualdades frente a los impactos del cambio climático, también desempeñan un papel fundamental en la gestión sostenible de los recursos naturales, la conservación de la biodiversidad y el desarrollo de soluciones para la adaptación y la resiliencia. Sin embargo, estas contribuciones continúan siendo poco visibles en la información que orienta la toma de decisiones. Contar con datos que permitan comprender tanto las brechas como el papel de las mujeres en la acción climática es fundamental para diseñar respuestas más eficaces.
En este contexto, Eleonora Betancourt, representante de ONU Mujeres México, destacó que "la generación de indicadores en género y cambio climático no es solo un desafío técnico, también es una responsabilidad. Una responsabilidad con las mujeres, con las niñas y con nuestra región. Porque detrás de cada indicador hay derechos, oportunidades y la capacidad de transformar con evidencia y acción".
En la misma línea, Nidya Pesántez, líder del Hub Regional de Género, Ambiente y Justicia Climática de ONU Mujeres para América Latina y el Caribe, subrayó que los datos deben servir para transformar la manera en que se diseñan las políticas públicas. "No queremos los datos para seguir haciendo lo mismo, queremos datos para una nueva visión, un nuevo pensamiento y una nueva forma de entender la vida", señaló durante la apertura del encuentro.