Elecciones
La vicepresidenta del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Ximena Camacho, informó este domingo que, entre mayo y la primera semana de septiembre de 2026, se registraron 39 renuncias de mujeres que ejercían funciones político-públicas y 12 denuncias por acoso y violencia política contra las mujeres en el ámbito subnacional.
Los datos corresponden al periodo posterior a la posesión de las nuevas autoridades departamentales y municipales, el 4 de mayo de esta gestión.
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“No podemos conformarnos con que las mujeres lleguen a los espacios de representación política; debemos garantizar que puedan ejercer sus funciones en condiciones de igualdad, con autonomía y libres de toda forma de acoso, hostigamiento y violencia. La paridad no puede quedarse en las urnas: debe hacerse efectiva en el ejercicio del poder”, sostuvo Camacho, según un boletín informativo del TSE.
Datos por departamento
La Paz: seis denuncias por acoso y violencia política y tres renuncias de mujeres.
Cochabamba: cinco renuncias y ninguna denuncia.
Oruro: una denuncia y cinco renuncias.
Potosí: una denuncia y dos renuncias.
Tarija: una denuncia y siete renuncias.
Santa Cruz: tres denuncias y 11 renuncias.
Chuquisaca: no registró denuncias ni renuncias.
Beni: no registró denuncias y contabilizó tres renuncias.
Pando: no registró denuncias y contabilizó tres renuncias.
“La democracia paritaria no se mide solamente por cuántas mujeres son elegidas, sino también por las garantías que tienen para permanecer en sus cargos, tomar decisiones y ejercer sus derechos sin violencia. Mi preocupación es que los avances normativos y electorales se traduzcan en condiciones reales de igualdad, porque ninguna mujer debería verse limitada en el ejercicio de sus funciones por razones de género”, concluyó.
El XXIII Encuentro Regional de Mujeres de Partidos Políticos, organizado anualmente por el Parlamento Centroamericano (PARLACEN), se celebró en Panamá bajo el lema “Menos discurso, más acción: mujeres liderando la transformación política en la región SICA”.
Las participantes, entre líderes de partidos políticos, organismos internacionales y representantes de la sociedad civil, acordaron una declaración política centrada en cuatro ejes.
Entre las propuestas está impulsar una paridad efectiva, mediante reformas que permitan una mayor inclusión de las mujeres en las estructuras internas de los partidos políticos, así como garantizar un financiamiento político equitativo para sus campañas electorales.
También se planteó fortalecer las medidas contra la violencia política y digital, mediante protocolos de prevención, atención y sanciones frente al acoso y la violencia contra las mujeres en los espacios públicos y digitales.
Otro de los acuerdos busca promover la participación de mujeres jóvenes en las estructuras de toma de decisiones y fomentar nuevos liderazgos en estos países.
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.– Con 34 votos a favor, el Congreso del Estado aprobó una reforma a la Ley de Medios de Impugnación en Materia Electoral que permitirá anular una elección cuando se acredite violencia política generalizada contra las mujeres en razón de género y se demuestre que afectó el resultado de la contienda.
La iniciativa, promovida por la diputada Marcela Castillo Atristaín, establece que las personas y los partidos políticos responsables de ejercer este tipo de violencia tampoco podrán participar en las elecciones extraordinarias convocadas después de la anulación.
La legisladora explicó que la reforma responde al incremento de las agresiones contra mujeres que participan en la vida pública y compiten por cargos de elección popular.
Señaló que era necesario incorporar consecuencias efectivas a la legislación para impedir que estas conductas permanezcan impunes.
“En papel las leyes están bien, pero de repente les faltan dientes para poderlas aplicar bien”, declaró.
La ex-portavoz de la Asamblea de Mujeres del Partido Democrático de los Pueblos (HDP) y abogada Ayşe Acar Başaran habló con la ANF sobre los gobiernos locales, la representación paritaria y el movimiento de mujeres. Al estresar que la democracia no se limita a las urnas, afirmó que un sistema en el que las mujeres están excluidas de los mecanismos de toma de decisiones no puede cumplir ni siquiera con los estándares mínimos de la democracia.
¿Cómo ve la relación entre la democracia directa y la libertad de las mujeres? ¿Es posible hablar de una verdadera democracia local sin una representación paritaria de las mujeres en los mecanismos de toma de decisiones?
En realidad, no solo la democracia directa, sino la democracia en general, requiere un sistema en el que las mujeres no estén confinadas a roles pasivos. Solo podemos hablar de una democracia donde las mujeres no voten simplemente o sean cosificadas, sino que participen activamente en los procesos de toma de decisiones, la gobernanza y las instituciones políticas. Este es uno de los requisitos mínimos de la democracia.
Uno de los principales aprendizajes ha sido que la participación política no se limita a ocupar cargos públicos. Para que las mujeres influyan en las decisiones es necesario contar con marcos normativos, capacidades institucionales y mecanismos de coordinación entre instituciones públicas, gobiernos locales, academia y organizaciones de mujeres.
Desde 2014, ONU Mujeres ha acompañado a gobiernos municipales en la formulación e implementación de políticas locales de igualdad, agendas de consenso y otros instrumentos que incorporan las prioridades de las mujeres en la gestión territorial. Entre 2016 y 2020, este trabajo se amplió mediante el acompañamiento a la Tríada Legislativa, integrada por el Grupo Parlamentario de Mujeres, la Comisión de la Mujer e Igualdad de Género y la Unidad de Género de la Asamblea Legislativa, impulsando propuestas orientadas a fortalecer la democracia paritaria y prevenir la violencia política contra las mujeres.
Asimismo, desde 2019, ONU Mujeres ha fortalecido las capacidades de instituciones como la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, el Tribunal Supremo Electoral y la Universidad de El Salvador para incorporar el enfoque de género en protocolos, mecanismos de atención y procesos institucionales. La experiencia demuestra que los avances sostenibles requieren combinar diálogo político, asistencia técnica, fortalecimiento de capacidades y alianzas de largo plazo.
Hacia 2029: Cerrar brechas legales y lograr el acceso real al poder político
De cara al proceso electoral de 2029, la discusión sobre la participación de la mujer en la política panameña debe trascender el cumplimiento formal de las cuotas legalmente establecidas. Aunque las reformas vigentes han intentado normar la postulación paritaria, la experiencia de los últimos comicios demostró que la ley mantiene resquicios, como la denominada válvula de escape, que permiten a los partidos políticos evadir la equidad en la conformación de sus listas. Alcanzar una democracia representativa para el próximo quinquenio exige cerrar estas brechas normativas y garantizar que la equidad teórica se traduzca en una competencia justa sobre el terreno.
Uno de los principales desafíos hacia 2029 se centra en la democratización interna de las organizaciones políticas y en la equidad para el acceso a los recursos. Históricamente, las candidaturas femeninas han sido relegadas a circuitos de baja competitividad o con menor acceso al financiamiento público y privado. Para evitar que este patrón se repita en la oferta electoral del próximo torneo democrático, resulta indispensable que la autoridad electoral y la sociedad civil fiscalicen con rigurosidad la distribución de los fondos de campaña y los espacios de mayor proyección, asegurando que las aspirantes cuenten con condiciones logísticas y financieras equivalentes a las de sus pares masculinos.
A la barrera económica se suma el fenómeno persistente de la violencia política de género, un factor desincentivador que se ha intensificado a través de plataformas digitales. La descalificación basada en estereotipos y el ataque sistemático a la vida privada buscan limitar la irrupción de nuevos liderazgos femeninos en la contienda. De cara a la próxima cita con las urnas, el sistema de justicia electoral debe consolidar mecanismos efectivos de sanción y protección que garanticen un debate de ideas constructivo, seguro e incluyente.