Parlamentos y representantes
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Mujeres buscan convertir la representación política en igualdad efectiva
La presencia de más mujeres en los espacios de decisión política debe acompañarse de una capacidad efectiva para transformar la realidad, de modo que la representación política se traduzca en mejores condiciones de vida, mayores oportunidades y el ejercicio pleno de los derechos, fue el planteamiento coincidente durante la presentación del libro Mexicanas al grito de guerra, escrito por Cristal Pelayo Rodríguez, quien estuvo acompañada por las legisladoras federales: Maribel Solache González y María de Jesús Rosete Sánchez.
En la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se realizó el foro de diálogo motivado por la presentación de la obra y permitió reflexionar sobre la participación de las mujeres en la vida pública, los desafíos de la igualdad y la necesidad de abrir mayores espacios para las nuevas generaciones.
Durante el evento -en el que también participó la doctora Stephanie Cervantes Razo, integrante de la Comisión de Género de la FES Acatlán- se expuso que tener más mujeres en esos espacios de poder no necesariamente significa que todas las mujeres tengan mayor poder, por lo que se planteó la necesidad de que los avances legislativos se traduzcan en una transformación real en la vida cotidiana de las mujeres.
Las mujeres son casi la mitad de quienes integran el funcionariado público dominicano, pero continúan siendo minoría en los espacios donde se concentra el mayor poder político y económico del país.
Así lo revelan los primeros hallazgos del Observatorio de Participación Política y Paridad, una plataforma pública impulsada por el Centro de Investigación para la Acción Femenina (CIPAF), cuyos datos muestran una tendencia persistente: a medida que aumenta el nivel de poder, disminuye la presencia de las mujeres.
En el Gobierno Central, las mujeres representan el 49.5 % de las 5,064 plazas analizadas. Sin embargo, solo dos de los 23 ministerios, equivalentes al 8.7 %, están encabezados por mujeres.
Para la directora ejecutiva de CIPAF, Syra Taveras Pineda, los datos demuestran que la desigualdad no se limita a la cantidad de mujeres que participan en la política, sino a la forma en que se distribuye el poder.
Recientemente, la Comisión de Gobierno Interior de la Cámara de Diputadas y Diputados continuó el análisis de un proyecto de ley que busca aumentar la participación de las mujeres en la política, incrementando la paridad en las candidaturas al Congreso.
La iniciativa ingresada a la Cámara en abril pasado apunta a modificar la denominada Ley de Cuotas, que permitió sustituir el sistema electoral binominal por uno que fuera más inclusivo y participativo.
Esa normativa estableció, entre otras cosas, que “de la totalidad de declaraciones de candidaturas a diputado o senador declaradas por los partidos políticos, hayan o no pactado, ni los candidatos hombres ni las candidatas mujeres podrán superar el sesenta por ciento del total respectivo”.
Lo anterior corresponde a uno de los principales puntos que busca modificar la iniciativa presentada por las diputadas Andrea Parra (PPD), Ximena Ossandón (RN), Zandra Parisi (PDG), Carolina Cucumides (PS), Marcela Hernando (PR) y Carolina Tello (FA).
Y es que si bien el proyecto argumenta que el mecanismo vigente permitió un aumento significativo en la participación femenina, “las mujeres continúan subrepresentadas en los espacios de toma de decisiones. Además, persisten brechas relevantes en financiamiento electoral. Los antecedentes aportan fundamentos sustantivos para advertir que los candidatos hombres reciben en promedio casi el doble de aportes que las mujeres y hasta tres veces más en acceso a crédito”.
Santiago. 7/2026. El Servicio Electoral de Chile (SERVEL) presentó el Observatorio de Violencia Digital contra las Mujeres en Política. La evidencia, las experiencias, los testimonios, los seguimientos, apuntaron a la necesidad de generar un organismo como ese, para responder a nuevas realidades que encaran las mujeres, sobre todo las que se comprometen en la actividad política.
Se trata de “una iniciativa inédita que posiciona a Chile como referente regional en el desarrollo de herramientas para monitorear, registrar, prevenir, visibilizar y contribuir a enfrentar una de las formas de violencia que más ha impactado la participación política de las mujeres en los entornos digitales”.
La ceremonia fue encabezada por la Presidenta del Consejo Directivo de Servel, Pamela Figueroa, quien destacó que la creación del Observatorio responde al compromiso institucional de fortalecer la democracia mediante la generación de evidencia, prevención y el desarrollo de capacidades para enfrentar un fenómeno que representa un desafío creciente. En la instancia también participaron los consejeros directivos de Servel Marcelo Carvallo y María Cristina Escudero; el Director Nacional de Servel, Raúl García; representantes del Tricel, Minrel, la academia, partidos políticos, organizaciones de la sociedad civil y medios de comunicación.
“Lo que el Servicio Electoral de Chile ha venido observando con evidencia, con datos y con trabajo sistemático, es que no se trata de un problema personal, nunca lo fue. Lo que los números describen no es la experiencia individual de mujeres que eligieron exponerse a los riesgos de la vida pública. Describe un patrón, una regularidad, un mecanismo que opera de manera consistente sobre las mujeres que ejercen liderazgo político, independientemente de su cargo, su partido o su ideología. Y cuando un fenómeno es sistemático deja de ser un asunto privado para convertirse en una cuestión pública. Por eso estamos aquí hoy, porque una democracia que tolera que sus representantes electas, elegidas, sean silenciadas y excluidas del espacio público digital, no están enfrentando solo un problema de convivencia social. Está enfrentando un problema fundamental de su convivencia democrática”, afirmó la presidenta del Servel, Pamela Figueroa.
El 11 de junio, cientos de mujeres se congregaron en Abuya, la capital de Nigeria, para exhortar a los legisladores a aprobar el proyecto de ley de escaños especiales (también conocido como la ley de asientos reservados), reforma constitucional pensada para abordar la severa falta de representación de las mujeres en el Parlamento.
Pese a conformar la mitad de la población de Nigeria, las mujeres solo tienen el 4.5% de escaños de la Asamblea Nacional. Constantemente, Nigeria se ubica cerca del último lugar globalmente, y África en cuando a representación parlamentaria de las mujeres.
La ley propuesta busca crear 37 escaños adicionales reservados exclusivamente para mujeres que postulan al Senado y la Cámara de Representantes (uno por estado más el Territorio de la Capital Federal), y tres escaños dedicados en la asamblea estatal. Estos nuevos cargos, para ser disputados solo por mujeres en las elecciones generales, se enmarcan como acción afirmativa temporal para avanzar en paridad de género y gobernanza inclusiva.
En Panamá, las mujeres representan aproximadamente la mitad del padrón electoral y participan activamente en la vida democrática. Sin embargo, ocupan menos del 14% de los cargos de elección popular. Si esta realidad representa un desafío para las mujeres en general, el reto adquiere otras dimensiones para las mujeres indígenas. Según el Censo de 2023, en el país viven 352,292 mujeres indígenas, que representan el 50.5% de la población indígena nacional.
Muchas de las brechas sociales, económicas y territoriales adquieren una expresión particular en sus vidas, especialmente durante la niñez y la adultez mayor. Sus posibilidades de participar, liderar e incidir están condicionadas por desigualdades de género, económicas, geográficas y culturales que se entrecruzan y refuerzan entre sí.
En el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, esta realidad nos invita a formular una pregunta esencial para el fortalecimiento democrático: ¿Estamos creando las condiciones para que las mujeres indígenas puedan participar e incidir en igualdad de oportunidades en los espacios donde se toman las decisiones?