Liderazgo de las mujeres
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La participación política de las mujeres en el ámbito municipal representa uno de los pilares transformadores para la profundización de la democracia contemporánea. El municipio, entendido como el nivel de gobierno más cercano a la ciudadanía, es el espacio donde las políticas públicas impactan de manera directa en la vida cotidiana.
Tradicionalmente relegadas a roles secundarios o comunitarios informales, las mujeres han demostrado que su incorporación en los órganos legislativos locales no es una mera cuestión de representación numérica, sino una condición indispensable para construir sociedades más equitativas, inclusivas y eficaces.
Históricamente, la estructura del poder político municipal ha estado dominada por dinámicas patriarcales que invisibilizaron las necesidades específicas de las mujeres. La llegada de las mujeres a los cuerpos deliberativos ha modificado sustancialmente la agenda pública.
Las mujeres representan casi la mitad del funcionariado del Gobierno Central, pero su presencia disminuye de manera considerable cuando se trata de los principales espacios de poder político y económico del país.
Los primeros datos del Observatorio de Participación Política y Paridad, impulsado por el Centro de Investigación para la Acción Femenina (Cipaf), muestran que las mujeres ocupan el 49,5 % de las 5,064 plazas analizadas en el Gobierno Central, pero solo encabezan dos de los 23 ministerios, lo que equivale al 8,7 %.
La brecha es aún más marcada en instituciones que administran importantes recursos públicos. Actualmente, ninguna mujer dirige los ministerios de Hacienda, Agricultura, Obras Públicas, Industria y Comercio, Turismo, Medio Ambiente, Energía y Minas o Vivienda, entidades que, en conjunto, manejan alrededor de RD$203 mil millones.
"La desigualdad en la participación política de las mujeres sigue siendo una desigualdad en la distribución del poder. No basta con contar cuántas mujeres llegan; tenemos que preguntarnos a dónde llegan, en qué condiciones y cuánto poder ejercen una vez ahí", señaló la directora ejecutiva de Cipaf, Syra Taveras Pineda.
Santo Domingo. Con el objetivo de ampliar la participación política de las mujeres rurales y dotarlas de herramientas para competir en procesos electorales en condiciones de igualdad, el Ministerio de la Mujer y la Organización de los Estados Americanos (OEA), a través de la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) y la Escuela de Gobierno, desarrollan el Curso de Alto Nivel para Mujeres Rurales Aspirantes a una Candidatura Electoral “Milagros Ortiz Bosch”, con la participación de más de 300 lideresas de República Dominicana y otros países de la región.
El curso estuvo dirigido específicamente a mujeres rurales, quienes recibieron formación en derechos e igualdad, junto con herramientas prácticas para fortalecer sus capacidades y afrontar los principales desafíos de una candidatura electoral, en una jornada efectuada en el marco de la Semana del Impulso a la Paridad Política, con el auspicio del Ministerio para Europa y Asuntos Exteriores de Francia.
¿Qué significa llegar a la vejez siendo mujer y conservar no solo autonomía, sino también voz en las decisiones familiares, comunitarias y políticas?
En 2025, las personas de 60 años y más representaban cerca del 13.9% de la población, y las proyecciones apuntan a que podrían llegar al 24% en 2050. Dentro de poco más de dos décadas, casi una de cada cuatro personas en el país podría estar en ese grupo de edad.
Ese cambio demográfico estuvo detrás de varias de las conversaciones de la IX Conferencia Anual de Derechos Humanos de las Mujeres Mayores, realizada en la Galería Manuel E. Amador de la Universidad de Panamá bajo el lema “Respeto, autonomía y participación de las mujeres mayores en democracia”.
La actividad, impulsada por el Proyecto Paridad y Democracia junto con CLADEM Panamá, el Centro de Estudios y Capacitación Familiar (CEFA), el Instituto de la Mujer de la Universidad de Panamá (IMUP) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), reunió temas que pocas veces aparecen juntos cuando se habla de envejecimiento: participación política, patrimonio, autonomía, decisiones al final de la vida y políticas públicas.
Para contribuir a cerrar esa brecha, ONU Mujeres llevó a cabo en 2025 la primera encuesta probabilística de alcance nacional sobre violencia contra las mujeres en política (VCMP) en Argentina. El estudio relevó las experiencias de 521 mujeres en cargos electivos del poder legislativo: 481 concejalas de municipios de más de 10.000 habitantes y 40 legisladoras nacionales (diputadas y senadoras). Mediante un diseño muestral estratificado, sus respuestas representan a un universo de 2.139 legisladoras en todo el país.
El estudio se inscribe en el modelo global de ONU Mujeres para la medición de la VCMP y retoma los aprendizajes de investigaciones realizadas en Palestina, Nepal, Kirguistán, Colombia y Uruguay. Sus objetivos son: (a) estimar la prevalencia de la VCMP; (b) describir las formas en que se manifiesta; y (c) analizar su impacto en las trayectorias políticas de las mujeres.
En medio de las revelaciónes sucesivas de tantos dramas derivados del terremoto, ha sido alentador reconocer la solidaridad de los colombianos para rescatar, atender, acompañar y reconstruir tanto daño humano y material. El Gobierno, apenas asumiendo, con su promesa de orden, seguridad, confianza y recuperación del lugar de Colombia en el mundo, se enfrenta con esa gran emergencia. Es una prueba de Estado: coordinar autoridades, movilizar recursos, recibir cooperación calificada, rendir cuentas y reconstruir sin reproducir vulnerabilidades. Es un reto para cualquier gobierno enfrentar y resolver una emergencia de esta magnitud.
Ese reto coincide con otras responsabilidades que le corresponden al nuevo gobierno. Una a la que poco interés se le presta en Colombia, es que al ser miembro del Consejo de Seguridad, en su segundo y último año, Colombia participa con voz y voto en la selección de la persona que conducirá la Secretaría de las Naciones Unidas durante los próximos cinco años. La nueva secretaria (o secretario general) estará al frente del conjunto de oficinas y departamentos del Secretariado, así como de las agencias, fondos y programas de la ONU, que por mucho que se las critique tienen gran importania global.