Liderazgo de las mujeres
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“Nos estamos atreviendo a seguir soñando de manera colectiva“. Paola Yañez Inofuentes (La Paz, 42 años) pronuncia la frase con la serenidad de quien lleva años aprendiendo que la esperanza también es una forma de resistencia. “Ahora que todo empuja hacia el individualismo, nosotras hablamos de autocuidado, de cómo acuerparnos para seguir adelante“. En un momento marcado por el retroceso de derechos, el auge de los discursos de odio y el estrechamiento del espacio cívico, la lideresa afroboliviana reivindica el derecho a imaginar un futuro distinto. No desde la ingenuidad, sino desde la experiencia acumulada por décadas de organización política de las mujeres negras de América Latina y el Caribe.
América Futura ha conversado con Yañez en Madrid, donde ha participado en el Foro de la Sociedad Civil organizado en el marco de la V Conferencia Ministerial sobre Política Exterior Feminista. Su presencia iba mucho más allá de una invitación personal. Como coordinadora de la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora (RMAAD), ha acudido en representación de la principal articulación política de mujeres afrodescendientes de la región, que por primera vez ha formado parte del comité internacional de la sociedad civil encargado de acompañar la conferencia.
La reciente sesión inaugural de la nueva Asamblea del Pueblo en Damasco, órgano legislativo de la etapa de transición, dejó una imagen política marcada por fuertes contrastes. De los 210 escaños, únicamente 22 están ocupados por mujeres (10,4%), de las cuales quince fueron designadas directamente por el presidente interino, Ahmed al-Sharaa, con el objetivo de corregir la escasa representación femenina resultante del proceso de selección llevado a cabo por los comités electorales locales. La sesión reflejó, además, la diversidad social y confesional del país, con la elección de la cristiana Madonna Beshara como segunda vicepresidenta de la cámara y la presencia de diputadas procedentes de distintas comunidades, como la kurda Fasla Yusuf o Mirvet Sobhi Toto, que acudió con niqab.
Paralelamente, el nuevo Gobierno ha tratado de proyectar una imagen de compromiso con el empoderamiento femenino en el ámbito internacional. Durante la Novena Conferencia Ministerial de la Organización de Cooperación Islámica sobre la Mujer, celebrada en Islamabad, la ministra de Asuntos Sociales y Trabajo, Hind Kabawat, reivindicó el papel desempeñado por las mujeres sirias durante los catorce años de conflicto. Según afirmó, fueron ellas quienes sostuvieron a sus familias, garantizaron la continuidad de la educación, organizaron redes de apoyo comunitario y contribuyeron a preservar la cohesión social cuando las instituciones estatales eran incapaces de responder a las necesidades de la población.
En ese mismo foro, Kabawat presentó algunas de las prioridades del Ejecutivo en materia de igualdad y reconstrucción institucional, entre ellas la creación de unidades de protección para las mujeres, la formación especializada de las fuerzas policiales, la revisión de la legislación sobre el derecho de las madres sirias a transmitir la nacionalidad a sus hijos, el impulso de programas de capacitación profesional y una mayor participación femenina en los procesos de consolidación de la paz y justicia transicional. Asimismo, destacó el nombramiento de mujeres en puestos de responsabilidad, como dos juezas del Tribunal Constitucional Supremo, aunque reconoció que la presencia de únicamente 22 mujeres en la nueva Asamblea Popular sigue siendo insuficiente.
La contradicción entre un discurso oficial que sitúa a las mujeres como protagonistas de la reconstrucción nacional y una representación institucional todavía limitada plantea una cuestión central para la nueva Siria: ¿hasta qué punto la transición política está incorporando realmente a las mujeres como actoras de pleno derecho? Con el objetivo de responder a esta cuestión, el presente artículo analiza la evolución histórica de la participación femenina en Siria, el legado del régimen de Assad y las experiencias alternativas desarrolladas durante el conflicto, para examinar posteriormente el papel de las mujeres en el nuevo régimen (incluyendo el debate constitucional, el activismo civil y el nudo específico de las YPJ), la situación de las mujeres refugiadas y desplazadas dentro y fuera de Siria, y su contribución a los procesos de paz y a la agenda internacional de Mujeres, Paz y Seguridad.
El 78% de las mujeres que participan en procesos electorales en Colombia ha reportado haber sido víctima de algún tipo de violencia política, que incluye agresiones psicológicas, económicas, digitales y sexuales. Ese dato, surgido del estudio "3.000 voces por la democracia" de ONU Mujeres de 2025, se convirtió esta semana en el eje de un foro convocado por el Consejo Nacional Electoral (CNE).
La violencia política contra las mujeres es un fenómeno que va más allá de las amenazas físicas. Abarca campañas de desprestigio, cuestionamientos a la apariencia o vida personal de las candidatas, restricciones a su financiación y ataques coordinados en redes sociales. Su característica central es que está dirigida contra ellas específicamente en razón de su ejercicio político.
Catherine Juvinao Clavijo es una congresista, periodista y activista de los derechos civiles colombiana que actualmente se desempeña como representante a la Cámara por Bogotá por el partido Alianza Verde. Desde su llegada al Congreso en 2022, ha impulsado iniciativas enfocadas en la transparencia, la rendición de cuentas, la lucha contra los privilegios de la política, la protección de las mujeres y la niñez, así como reformas en educación y control al poder público. En su entrevista, Catherine comparte algunos de los desafíos que ha enfrentado como mujer en la política, pero también destaca los importantes triunfos legislativos y los logros en materia de paridad de género en Colombia.
Catherine Juvinao sintió el llamado de la política desde temprana edad. “Probablemente supe que la política era mi camino desde los seis años”, recuerda. “Mi padre, quien es mi referente político, me enseñó lo que significaba sentir dolor ante la injusticia. Lo vi llorar por primera vez cuando el candidato presidencial Luis Carlos Galán fue asesinado. Desde ese momento, comprendí que quienes hemos tenido privilegios —familia, hogar, alimentación, educación— tenemos el deber personal, ético y moral de luchar para que todas las personas tengan las mismas oportunidades”.
Su convicción es clara: “No podemos conformarnos con vivir en el privilegio. Cuando algunas de nosotras logramos romper los techos de cristal, debemos hacer todo lo posible para nivelar el campo de juego para el resto de la sociedad”.
Las mujeres en cargos directivos gubernamentales
- A partir del 1 de enero de 2026, hay 28 países donde 30 mujeres se desempeñan como Jefas de Estado y/o de Gobierno [1]. Al ritmo actual, la igualdad de género en las más altas esferas de decisión no se logrará por otros 130 años [2].
- Solo 16 países están presididos por una Jefa de Estado, y 21 países tienen Jefas de Gobierno [3].
- Datos recopilados por primera vez por ONU Mujeres muestran que, a 1 de enero de 2026, las mujeres representan el 22,4 por ciento de los miembros de Gabinete dirigiendo Ministerios que lideran un área política [4]. Solo hay nueve países en los que las mujeres ocupan el 50 por ciento o más de los cargos de ministras del Gabinete que dirigen áreas políticas [5].
- Las carteras más ocupadas por ministras son Mujer e igualdad de género, Familia e infancia, y Inclusión social y desarrollo [6].
Las mujeres en los parlamentos nacionales
- Sólo el 27,5 por ciento de los parlamentarios son mujeres, frente al 11 por ciento en 1995 [7].
- Solo siete países tienen un 50 por ciento o más de mujeres en el parlamento en cámaras bajas o parlamentos unicamerales: Rwanda (64 por ciento), Cuba (57 por ciento), Nicaragua (55 por ciento), Bolivia (51 por ciento), Andorra, México, y Emiratos Árabes Unidos (todo al 50 por ciento)[8].
- Otros 23 países han alcanzado o superado el 40 por ciento, entre ellos diez en Europa, seis en África, cinco en América Latina y el Caribe, y dos en Asia-Pacífico [9].
- En todo el mundo, hay 21 Estados en los que las mujeres ocupan menos del 10 por ciento de los escaños en cámaras bajas o parlamentos unicamerales, incluidas tres cámaras bajas en las que no hay ninguna mujer [10].
- Con el nivel de avance actual, la paridad de género en los cuerpos legislativos nacionales no se logrará antes de 2063 [11].
- Las mujeres ocupan el 37 por ciento de los escaños parlamentarios en América Latina y el Caribe y constituyen el 33 por ciento de los parlamentos de Europa y América del Norte. En el África subsahariana hay un 27 por ciento de mujeres legisladoras, seguidas de Asia oriental y sudoriental, con un 24 por ciento; Oceanía, con un 21 por ciento; África septentrional y Asia occidental, con un 18.5 por ciento; y Asia central y meridional, con un 17 por ciento de parlamentarias [12].
Como parte de la estrategia del gobierno estatal para fortalecer la prevención de la violencia, la Secretaría de las Mujeres realizó, en el municipio de Temixco, una reunión con directoras de las instancias municipales de la mujer para consolidar el trabajo coordinado de los Centros LIBRE en el estado.
Durante la jornada, se tejieron acuerdos y estrategias para fortalecer la prevención, la atención integral y la canalización inmediata de casos desde las demarcaciones.
La titular de la Secretaria de las Mujeres, Clarisa Gómez Manrique, señaló que el objetivo es fortalecer el trabajo conjunto y garantizar que los municipios cuenten con el acompañamiento institucional para impulsar estrategias que abonen a la seguridad de las mujeres en la entidad.
“Hemos estado trabajando en acciones que contribuyan a que Morelos sea un lugar más seguro para todas las mujeres. Esa es la intención del trabajo que realizamos de manera coordinada”, afirmó.
La funcionaria informó que el estado contará con cuatro Centros LIBRE adicionales, alcanzando un total de 20 espacios de atención, los cuales serán instalados estratégicamente para garantizar acceso cercano, seguro y efectivo para las mujeres.
De igual manera, destacó la importancia del trabajo coordinado con autoridades municipales y presidencias de los sistemas para el Desarrollo Integral de la Familia, al tratarse de una política pública de igualdad y prevención que requiere articulación institucional permanente.
Se reconoció la colaboración de los municipios de Tepoztlán, Yautepec, Xochitepec y Puente de Ixtla, que apoyaron en la cobertura de honorarios de profesionistas de los Centros LIBRE, lo que permitió que estos espacios permanecieran abiertos de manera continua.