Incidencia y cabildeo
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Durante el XIII Congreso Internacional de Ciencia Política, bajo el eje “Mujeres y democracia: participación política y desafíos para un futuro inclusivo”, el Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM) presentó los avances en materia de inclusión y representación femenina en los espacios de poder.
En la mesa de diálogo “Mujeres y participación política: inclusión en la Ciudad de México”, participaron las consejeras del IECM Erika Estrada Ruiz, María de los Ángeles Gil Sánchez y Maira Melisa Guerra Pulido, quienes coincidieron en que la participación política de las mujeres ha estado orientada a alcanzar la igualdad de condiciones en el acceso y ejercicio del poder.
La consejera María de los Ángeles Gil Sánchez expuso un recorrido de 25 años sobre la evolución de la participación femenina en México y en la capital del país. Recordó que actualmente las mujeres gobiernan en ocho de las 16 alcaldías y ocupan 38 de las 66 curules en el Congreso local. Destacó que estos logros se han dado a través de reformas legislativas, cambios en políticas públicas y una mayor conciencia social.
ONU Mujeres en Colombia, junto con la Embajada de Suecia y la Mesa de Género de la Cooperación Internacional, activaron el “Contador por la Igualdad”, una iniciativa de la estrategia “Más Mujeres, Más Democracia” que marca el inicio del conteo regresivo de tres meses para la inscripción de candidaturas al Congreso de cara a las elecciones de 2026.
La representante a.i de ONU Mujeres en Colombia, María Inés Salamanca, que aún hay tiempo para que los partidos y movimientos políticos incluyan más mujeres en sus listas, pues sin ellas, afirmó, “la democracia está incompleta”.
La importancia de analizar la relación entre capital corrosivo, los retos de la buena gobernanza y género. El triple nexo entre capital corrosivo, la buena gobernanza y los impactos de género, constituye una aproximación de abordaje en la temática cada vez más relevante y en expansión por el mundo, ante la creciente incorporación de las mujeres a la economía y las finanzas.
Los desafíos de gobernanza son múltiples, más aún si son planteados desde el ingreso corrosivo de capital en Bolivia diferenciado por género. Se pretende analizar el impacto del capital corrosivo y/o constructivo y abogar por cerrar las brechas de gobernanza sensitiva al género.
El Centro de la Realidad Económica y Social (CERES), pretende dar continuidad y ampliar la investigación sobre el capital corrosivo y los retos de la buena gobernanza desde una perspectiva de género. Esto implica visibilizar el campo del juego (político, económico, financiero y social) donde sea posible pensar en un cambio de las relaciones de poder entre hombres y mujeres, y en políticas encaminadas a la igualdad que a su vez faciliten el acceso de las mujeres a estos ámbitos. La democracia permite la confrontación, la concertación y el diálogo entre sujetos políticos como herramientas fundamentales para el logro de una convivencia en condiciones de equidad. Es decir, que, para mantener un modelo democrático, hay que tener en cuenta su gobernabilidad con rasgos inclusivos. En teoría, la gobernabilidad democrática o la buena gobernabilidad es la capacidad de una sociedad para ejercer el poder a través de instituciones y procesos democráticos consensuados, según PNUD (2016).
La gobernabilidad democrática implica por un lado que el gobierno, al ejercer la autoridad, defina y atienda el interés de todos los individuos y por otro, que existan procedimientos, reglas e instituciones que garanticen la participación social en este proceso. Implica también que la sociedad acepte las decisiones gubernamentales construidas en democracia. Por tanto, la gobernabilidad democrática se construye a la par que se fortalece la ciudadanía de mujeres y hombres. Sin embargo, las distintas etapas de la vida democrática del país han experimentado diversidad de políticas, entre estas unas más orientadas a un mercado competitivo y otras, como las actuales, basadas en la concentración de iniciativas en el Estado. Y aunque todo el periodo estuvo regido por un marco democrático, en este último se han forzado las instituciones del estado de derecho para concentrar el poder y reducir la influencia de los opositores.
Este encuentro de alto nivel propició un espacio de intercambio entre las organizaciones líderes, organizaciones internacionales, organizaciones de la sociedad civil, miembros de la academia, representantes de gobiernos y autoridades electorales. Su objetivo principal fue obtener insumos que permitan fortalecer la Iniciativa Atenea en una nueva edición, adaptándose a las particularidades de los países participantes y consolidando su impacto en la región.
La Iniciativa Atenea busca fortalecer el acceso paritario, condiciones igualitarias y garantías para el pleno y efectivo ejercicio de los derechos políticos de las mujeres en América Latina. De esta forma, contribuye directamente a cerrar las brechas de género y apoya a los Estados en la consolidación de la democracia paritaria.
El proyecto Atenea trabaja alrededor de cuatro pilares: Información, Acción, Comunicación y Formación. A través del Índice de Paridad Política (IPP) ha generado información oportuna, resultando en una serie de recomendaciones que han promovido acciones de mejora institucional, el diálogo regional y la implementación de planes de acción.
Articulo completo publicado por IDEA Internacional.
Hace solo cuatro años, una mujer en Afganistán podía técnicamente presentarse a elecciones presidenciales, ir a la universidad o practicar deportes.
Hoy nada de eso es posible. Incluso antes de que los talibanes tomaran el poder en agosto de 2021, Afganistán figuraba entre los países con mayor desigualdad de género del mundo. Sin embargo, gracias a un enorme esfuerzo, se habían conseguido ciertos avances. Ahora, con el Gobierno talibán, esos logros se han desvanecido, y Afganistán se ha convertido en el país con la peor crisis en materia de derechos de las mujeres en todo el mundo.
Aún así, la feroz determinación y resistencia de las mujeres afganas sigue siendo llama e inspiración. Pese a las restricciones casi totales impuestas sobre sus vidas, siguen encontrando formas de llevar adelante negocios y desempeñarse en la primera fila como trabajadoras humanitarias, periodistas y lideresas comunitarias.
“A veces me pregunto cómo mantener la esperanza en estas circunstancias tan oscuras”, dice Fariba (nombre ficticio), que acababa de empezar una carrera cuando las universidades prohibieron el acceso a las mujeres. Pero mantengo la esperanza en el futuro y me tranquilizo pensando que la oscuridad terminará pronto y las mujeres y niñas de nuestra sociedad volverán a tener acceso a oportunidades de trabajo, educación y a sus derechos básicos”.
Artículo completo publicado aquí.
Nueva York — Se calcula que los países en desarrollo presentan un déficit de unos USD 420.000 millones por año en la financiación necesaria para lograr la igualdad de género en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. En la Cuarta Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo (FfD4 por sus siglas en inglés) celebrada en Sevilla, España, ONU Mujeres acogió con beneplácito la adopción por consenso del Compromiso de Sevilla, que reafirma el compromiso compartido de los Estados Miembros con el desarrollo inclusivo y sostenible. A pesar del difícil contexto mundial, el acuerdo supone un paso hacia adelante en el reconocimiento del papel esencial de la igualdad de género en las estrategias de financiación.
La FfD4 es una oportunidad clave para dar un impulso duradero a la financiación para la igualdad de género, que ahora se reconoce ampliamente como esencial para el desarrollo sostenible y para lograr economías fuertes e inclusivas. Lo que se necesita a continuación es una década completa de inversiones constantes y específicas para eliminar las diferencias entre hombres y mujeres, crear oportunidades y garantizar que no se deje a nadie atrás.
ONU Mujeres insta a gobiernos e instituciones financieras a pasar de las promesas a las inversiones tangibles y sostenidas que beneficien a las mujeres y niñas que más las necesitan. La brecha actual pone de manifiesto la profunda y crónica subfinanciación de los derechos y servicios de las mujeres y señala la urgente necesidad de que los gobiernos y las instituciones financieras reasignen los recursos en consecuencia. La mayor parte de la financiación mundial sigue eludiendo a los países más pobres, donde vive la mayoría de las mujeres con bajos ingresos y donde la inversión es más urgente. En términos concretos, el dinero no está llegando a las mujeres y niñas que más lo necesitan.
Artículo completo publicado aquí.